05 mayo 2012

Martín Adán: entre el artificio y la angustia existencial



Lorena García Pizarro 
UNIVERSIDAD NACIONAL FEDERICO VILLARREAL

1. Introducción.-
         Martín Adán (1908-1985) es considerado para muchos como uno de los grandes representantes de la literatura vanguardista latinoamericana. Es recordado por su prosa poética de La casa de cartón (1928) y por su virtuoso respeto a la forma y a la retórica; sin embargo se desconoce su tránsito de la exploración de la forma hacia la poesía existencialista.
         Es de nuestro interés hacer un análisis al proceso de maduración de su discurso poético. Esto implica un análisis de las formas de sus primeros discursos poéticos y del análisis de contenido de sus últimas producciones poéticas. Para ello hemos tomado en cuenta el análisis de sus diversos poemas a partir de la antología realizada por Mirko Lauer[1].
         Creemos que las diferentes manifestaciones poéticas de Martín Adán evidencian una constante exploración de las formas que solo encuentran perfección en el asunto que trata: la reflexión filosófica.

2. Asedios a la poética de Martín Adán
         Si bien Martín Adán adoptó rasgos del vanguardismo en su poesía, no podemos encasillarlo en dicho paradigma. Una peculiaridad de la poesía de Martín Adán es que adopta préstamos de una corriente y de otra sin arraigarse nunca a alguna de ellas. Tal como señala Mirko Lauer (1989: 7-8):
Lo notable en Adán fue la selectividad de sus préstamos y la seguridad de sus indiferencias. Usó códigos del vanguardismo, pero la ironía le permitió no hipotecarse a ellos como si lo hicieron otros, de cuerpo y alma. Tomó algunos ritmos y gracias del ruedo ibérico de comienzos del siglo, pero eludió la charanga y la pandereta. Sólo estos pocos gestos bastan para convertirlo, al lado de Carlos Oquendo de Amat, en un vanguardista fuera de serie (…) Lo que limita es que frente a las crisis, las sufrió todas y a la postre no asumió ninguna: en un tiempo de radicalización y polarización se mantuvo cuidadosamente distante de las raíces y los polos.
         Creemos que si Martín Adán no sentó sus bases sobre algún paradigma fue porque consideró que asumir alguna postura estética por completo significaría caer en los extremos, y por tanto, en ciegos fanatismos con sus consecuentes errores, vacíos que los mismos paradigmas estéticos albergan.
         Para Silva-Santisteban en La casa de cartón (1928) hay “una captación objetiva, bien que irónica, del mundo del balneario de Barranco en la década que va de los años 20 al 30.” Por ello, tanto en la poesía como en la narrativa de Martin Adán se percibe una intención desestabilizadora de formas y de conceptos que tiende a particularizar su estilo en una poética de contrastes.
        Ahora, ¿qué intención guarda el resto de su producción poética?, ¿cuál es el objetivo de su acto de creación?, ¿cuál es la relación de reciprocidad entre fondo y forma?
       Para Elejalde (1997; citado por Elejalde 2003) Martín Adán ha explorado todos los recursos posibles:
[…] sonidos, grafías, diagramaciones, morfologías, construcciones sintácticas, estructuras narrativas, alusiones. El poeta es como el director de una orquesta que con la batuta de la mano dirige grupos de instrumentos : [sic] los instrumentos sintácticos a su derecha, los morfológicos al frente, los sonoros a la izquierda, un poco más atrás están las grafías y la diagramación. Todos juntos suenan en la lectura y crean un sentido que no es sólo palabra, sino también sensación, emoción. El paralelo con la música no es gratuito : [sic] la poesía está a caballo entre el mundo racional de la palabra portadora de pensamientos y el sensorial mundo de los sonidos musicales.”
       Luis Vargas (2003: 6) considera que en el tránsito poético de Martín Adán se sus poesías estuvieron determinadas por un tema de fondo: la existencia y su angustia; sin embargo, se puede percibir “al menos cuatro estilos distinguibles a lo largo de su escritura. Empiezan en la vanguardia de la década de 1920, prosiguen en cuidadosas formas métricas, vuelven al verso libre y regresan finalmente a las formas métricas.” Es decir, que la exploración de las formas eran solo un medio de acercarse a lo desconocido, a la verdad que quería alcanzar.
       Si hay una predilección por el cultivo de las formas en sus inicios, ¿podríamos afirmar que la imagen predomina sobre el concepto en el poeta en dicho período? Sería arbitrario. Es necesario evaluar qué relación de reciprocidad  existe entre el fondo y la forma de los enunciados poéticos martinadianos. Creemos que solo en conjunto delatan el ingenio de Adán, tal como señala Silva- Santisteban (2004: 343):
[…] dentro de su vasta creación, que es tan necesario conocer en conjunto para poder apreciarla con justeza en todo su valor, no solo se admira sus inspiración [sic] sino también la labor del artífice, del artista que la moldea en sus poemas, al igual que al precursor vanguardista de la modernidad narrativa y al agudo crítico autor de la visión más original del desarrollo de una tendencia de la literatura peruana.
        Una característica de la poesía de Martín Adán consiste en su capacidad de significar no literalmente. Tal como señala Mirko Lauer (1989: 9-10): “Adán se dio el lujo de complicar su verso no hacia el lado de la multiplicación de los sentidos posibles, sino hacia el de la veladuría de un solo primer sentido. Adán no indetermina, sobredetermina.” Diferenciándose notablemente de quienes apelan a un sinfín de sentidos.

3. Martín Adán: ¿Predilección por la forma?
        Mirko Lauer (1988:7) señala que los primeros poemas de Martín Adán revelan cierta inclinación hacia la imagen:
El ambiente de los primeros poemas de Adán, los publicados entre “Navidad” (1927) y la rosa de la espinela (1939) es próximo al vanguardismo español y leal a ciertos epílogos de la generación del 98. Hay en ellos un leve, pero determinante, predominio de la imagen sobre el concepto.
      Recuérdese que el vanguardismo español estuvo determinado por su oposición a la lógica, por la exaltación a la imaginación creativa, por el cultivo del arte por el arte. Mientras que la poesía de la generación del 98 estuvo determinada por preocupaciones existenciales. Si bien en el tema de la religión que abordaba dicha generación habían temas fervorosos, otros agnósticos y otros dubitativos de los que se supone debía recibir una influencia directa, por el contrario, en Martín Adán hay una inquietud de desmitificación de la figura divina, inquietud que lo acompaña siempre desde su período de formación poética.
        Nótese que en el poema “Navidad” de Itinerario de Primavera (1927-1932) hay aparentemente una predilección por el cultivo de lo estético: una serie de imágenes concatenadas, un ritmo musical constante que acompañan a la inquietud del enunciador lírico cuyo tema gira en torno a la búsqueda de lo divino en el ser humano.

Dios se encarna
en un niño que busca los juguetes
de tus manos.

Tus labios
dan el calor que niegan
la vaca y el asno.

Y en la penumbra,
tu cabellera mulle sus pajas
para Dios Niño[2].

        Al leer el título del poema “Navidad”, éste sugiere un desarrollo del tema en función al título. Tal vez el nacimiento del niño Jesús, tal vez la búsqueda del hombre hacia Dios, etc. Si bien el título en el nivel de lo aparente parece sugerir un concepto cristiano en el imaginario del enunciador lírico. El contenido del poema es una vuelta de tuerca del sentido esperado. El enunciador muestra a un Dios desmitificado. Un dios que busca el placer en el otro (la mujer).  Dicho proceso de ruptura de la expectativa es indicio de la intención del enunciador lírico de querer significar por contraste y no literalmente. El contraste entre el título y el contenido responde a una intención irónica en el poema no hacia el lenguaje sino hacia el tema. Por tanto, no puede haber un predominio de la imagen sobre el concepto. Es clara la tensión que existe entre fondo y forma.
          Del mismo modo en el poema “Esquizofrenia”[3] se aprecia una serie de imágenes con un ritmo musical acompasado que se mantiene constante:

En la rama cimera de un arbóreo aguacero,
estrellín, estrellón, anoche se dormía,
el pico bajo el ala, aun grado bajo cero,
sin hembra a lado, al lado de un viento que rugía.

Hora aletea torpe con las alas rociadas;
loco de soledad, se ignora estrella y pía
en tema de ave y topa con las brisas cerradas

         El enunciador lírico presenta la adversidad hombre-naturaleza velada a partir de este soneto que escapa al soneto endecasílabo tradicional. Los acentos interiores son irregulares, sin embargo aportan musicalidad al poema. Es necesario recalcar que todo el poema no está de terminado por la forma. Hay un interés de mostrar tras la tragedia del hombre los reveses del destino de modo velado.
         Nótese el contraste que se percibe de la denominación “se ignora estrella” cuando en realidad sabemos que el ave es víctima de la circunstancia. La sustitución del término “víctima” por el término “estrella” nos conduce a un contrapunto irónico en la actitud del enunciador lírico respecto al otro (al ave). Es el enunciador el que percibe la situación y la representa así compleja, adversa: “se ignoraba estrella y pía/ en tema de ave y topa con las brisas cerradas”. Los reveses de la existencia que retomará Martín Adán en su etapa de madurez ya se percibían desde su juventud de modo velado.
         Estos indicios irónicos en sus primeros poemas de juventud nos hacen replantearnos si es constante su mirada irónica a lo largo de sus exploraciones poéticas. Por tanto, creemos que es necesario el estudio de la ironía en la poética de Martín Adán para una comprensión cabal de su poética. Por otro lado, es evidente la tensión que existe entre la forma y las reflexiones del enunciador lírico.
         Los títulos “Velocidad”, “Urbanismo”, “Poemas underwood” que integran  Itinerario de Primavera oscilan cronológicamente entre el auge del vanguardismo y el momento crepuscular del mismo. Nótese, también, que el título de “Poemas underwood” parece sugerir sus objetivos vanguardistas, sin embargo resulta ser todo lo contrario. En “Poemas Underwood” son evidentes las reflexiones del enunciador lírico con respecto a su yo y el mundo:

Pero yo no sé sinceramente qué es el mundo ni qué son los hombres.
Sólo sé que debo ser justo y honrado y amar a mi prójimo.
Y amo a los mil hombres que hay en mí, que nacen y mueren a cada
          instante y no viven nada[4].

           Tras el aparente desconocimiento del enunciador acerca de su entorno existe una visión optimista en el enunciador lírico sobre su conducta, sobre el respeto a su prójimo. Y a la vez hay un estado de conciencia sobre la exploración su yo interno:

Yo no soy un gran hombre –yo soy un hombre cualquiera que en-
          saya las grandes felicidades.
Pero la felicidad no basta a ser feliz[5].
[…]
¿Qué soy, qué quiero? Soy un hombre y no quiero nada.
O, tal vez, ser un hombre como los toros o como los otros.
[…]
Yo quiero ser feliz de una manera pequeña. Con dulzura, con espe-
          ranza, con insatisfacción, con limitación, con tiempo,
          con perfección.
[…]
                  Nada me basta, ni siquiera la muerte; quiero medida, perfección,    
                            satisfacción, deleite[6].

         El enunciador lírico de “Poemas Underwood” contempla su entorno, pero también su mundo interno y sus necesidades. Hay una constante exploración de sí mismo a partir de la insatisfacción de no alcanzar lo que se desea: “Yo quiero ser feliz de una manera pequeña. Con dulzura, con esperanza, con insatisfacción, con limitación, con tiempo, con perfección/ (…) Nada me basta, ni siquiera la muerte; quiero medida, perfección, deleite.”
          En La rosa de la Espinela (1939) reza una epígrafe que antecede a los poemas “Ich gehe da. Wohin? Ich gehe da. Wohin? Wozu? Ich gehe, wo die Rose ist” de Marcos Fingerit que en español quiere decir: “Yo voy allí. ¿A dónde? Yo voy allí. ¿A dónde? ¿Para qué? Yo voy donde está la rosa.” Como una búsqueda del yo en ese otro ser perfecto representado en la rosa.
         El poema “Antro” se caracteriza por la sugestión de imágenes, por la musicalidad y la brevedad de sus versos al igual que los otros poemas que comprenden La rosa de la espinela. Sin embargo, la brevedad de estos poemas contrastan con la contundencia de su reflexión.

¿Cómo, Cosa, así… vacía,
A cima de espina y pena,
Como ninguna… serena:
Deshumana todavía?
¿Dónde el dios y su agonía!...
¿Dónde la tumba y la esposa!...
¿Dónde la lengua gloriosa!...
¿Dónde el azar que a ti se eche!...
¿Dónde la sangre y la leche!...
¿Dónde, Capullo de Rosa?... [7]

        Este poema está conformado por términos con valores antitéticos (dios/ agonía, tumba/ esposa, sangre/ leche) que no se complementan sino contrastan entre sí y al hacerlo se produce una tensión entre ellos que conduce a una nueva significación, un sentido global sobre el concepto de la vida. La contraposición semántica de dichos términos para el enunciador lírico evidencia su postura en torno a la complejidad de la vida con caracteres contradictorios  que la hacen inaprensible y por tanto inasequible. En ese sentido, “Antro” es una constante interpelación retórica del enunciador lírico a aquello que le es esquivo: la armonía, la felicidad.
        En el poema “Cauce” título que quiere decir dirección natural o lógica de las cosas o de los sucesos es reforzado por una epígrafe de François Coppee: “Danz le gran ciel, plein de silence” (Danza el gran cielo, pleno de silencio) que juntas crean la expectativa de orden lógico, armonía; sin embargo el contenido del poema contrasta con lo sugerido en el título y en la epígrafe:

Heme triste de belleza,
Dios ciego que haces la rosa,
Con mano que no reposa
Y de humano que no besa.
Adonde la rosa empieza,
Curso en la substancia misma,
Corro: ella en mí se abisma:
Yo en ella: entramos en pasmo
De dios que cayó en orgasmo
Haciéndolo para cisma.[8]

        Aquí el enunciador lírico muestra su desazón espiritual. Para él no existe nada más terrible que un Dios ciego que desconoce el pesar humano. Nótese su reproche: “Dios ciego que haces la rosa,/ Con mano que no reposa/ Y de humano que no besa.” Porque solo así entiende la incomprensión de Dios ante el amor de pareja, pues él crea y, luego, paradójicamente,  divide: “Corro: ella en mí se abisma:/ Yo en ella: entramos en pasmo/ De dios que cayó en orgasmo/ Haciéndolo para cisma.”
       Si bien en La rosa de la espinela hay un cultivo exhaustivo de las formas: poemas determinados por décimas, consideramos que no podemos valorarla a partir de ese aspecto pues el contenido de sus reflexiones la hacen especial en comparación al resto de sus poemas. En ella la economía de la palabra, y la contundencia de sus versos hace de sus poemas uno de los más completos de Martín Adán. 
        El Aloysius Acker es un caso particular en la poética de Martín Adán porque  escapa a eses cultivo de las formas. Es creado en versos libres. La interpretación del mismo resulta esquiva pues solo existen fragmentos del Aloysius. Considerando que fue producido hacia 1931 y destruido hacia 1934, se ha tejido muchas versiones acerca de la persona a la que aludía el enunciador lírico y el motivo por el que Adán le negó a José Miguel Oviedo incorporarlos a una nueva edición de sus poemas. A continuación unos fragmentos de Aloysius del trabajo de Silva Santisteban que permite llenar los vacíos del fragmento de Aloysius Acker:

¡Aloysius Acker está naciendo
llenando de gritos la casa, el cielo!
¡Aloysius Acker está naciendo!
¡Aloysius Acker, hermano mío,
el hermano mayor, el hermano pequeño!
               […]

¿Quemaré la casa paterna?... ¿partiré de la patria?...
¿Seré un monje en un monasterio?...
¿Me echaré a marear, tatuado, barbudo, descalzo,
en el último de los veleros?...
¡Todo me es igual, Aloysius Acker!...
¡Sólo tú me eres idéntico!

        Hay una relación de identidad entre el enunciador lírico y el Aloysius Acker que se corroboran en las siguientes estrofas de la edición de Mirko Lauer (1989): 

¡Muerto!...
En cuanto miro, no veo
Sino tu nariz de hielo.

¡Qué estado perfecto!...
¡Como si Dios creara de cierto!...
¡El no nacido, el no engendrado, muerto!...
[…]

En mi árdida sombra de adentro,
Real como Dios, por modo infinito
Y sensible, yaces, muerto:
Yasgo, muerto.
[…]

Y ninguno es más ninguno, más yo mismo, sin tú alguno,
Que tú, el hallado, el rehallado,
El perdido, yo o tú, si no es el tiempo,
Y siempre, y siempre, y nunca
El tú que soy y que es el sino,
El hermano mayor, el hermano pequeño…
[…]

Pero ya cavaré –¿para qué?...– la fosa en lo más hondo
De mí, en lo más tierno,
En lo más ciego,
Adonde no baje mi aliento,
Adonde la voz no haga eco,
Adonde sólo yo
Baje, muerto.

Dios conseguirá ganándome, de lejos,
Con ardid y con ceño
De humano, como que es; y el acontecimiento
Seguirá con dolor; y de misterio;
Y nacerá el hijo;
Y nacerá el nieto;
Y la mosca zumbará en el verano;
Y la lluvia mojará en el invierno.
[…]

La rosa abrirá. Matarán el cristo.
Mas en la casa del muerto,
¡Ay!, en la casa del muerto,
Allí donde vive el muerto,
Allí donde no es ninguno y soy el muerto
Y es el vivo y el solo y el triste y el eterno,
Allí sólo ocurren
La penumbra y el presentimiento
De Dios y de su día,
Sin noche y sin objeto.[9]

        Se ha buscado en los versos Aloysius Acker una explicación sobre la persona a la que se alude. Pudo ser un amigo, un pariente, o simplemente un sujeto de su imaginación. Creemos que la calidad del poema reside en la reflexión sobre la existencia del hombre y aquella fuerza externa que lo trasciende en tiempo y espacio.
        Los tópicos que se desprenden de Aloysius Acker revelan una profunda desesperación del enunciador lírico sobre su dolorosa existencia, sobre la muerte, sobre la trágica existencia del hombre y la presencia de la figura divina en el destino del hombre.  Dice el enunciador: “Dios seguirá ganándome de lejos,/ con ardid y con ceño de humano, como que es; y el acontecimiento/ Seguirá con dolor; y de misterio." El enunciador lírico nos presenta a un Dios Cristiano que contempla inmutable la tragedia del hombre para remediar su existencia dolorosa y, más aún, señala que Dios y el enunciador lírico se encuentran en una relación de juego o batalla en la que aquel siempre seguirá ganando con ardid.
        El enunciador lírico  resta en el texto las cualidades (bondad, nobleza, misericordia) del Dios piadoso y sacrificado del Cristianismo, y al hacerlo desmitifica a ese Dios piadoso que se complace, desde su perspectiva, en observar las miserias del hombre. Todo estos puntos atribuyen al poemario una de sus más profundas reflexiones existenciales sobre la muerte, el hombre, Dios y la relatividad de las cosas.
        Sobre Travesía de extramares (1951) Mirko Lauer señala que es heterodoxo. Pues no se había producido sonetos de tanta calidad:

[…] El navegante de extramares es un virtuoso que en medio centenar  de sonetos formalmente dedicados a Federico Chopin sondea sus propias posibilidades expresivas, algo así como escalas espirituales sobre un piano. Aquí están expuestas sus capacidades de versificador, su intensidad de lírico y su cosecha de erudito, todo supuestamente adecuado al repertorio de la música en los opus de Chopin.
      El poemario tiene la estructura de un concierto imposible, con un soneto para cada momento (salvo la “Dissonanza e preparazione” inicial que reúne, como en un ensayo de orquesta, los sonidos inarticulados de varios poemas suyos). Pero sólo hasta aquí llega la coincidencia con lo musical, pues el tono de los poemas es parejo, y no está dado por el reflejo de Chopin, sino por la estructura interna de los sonetos.[10]

         Travesía de extramares contiene además de las ripresas otros poemas determinados por los sonetos clásicos identificados por números romanos: I, II, III y “Leitmotiv”.
        En el poema III rezan dos epígrafes: “Hosianna!/ Zur Seligkeit/ Macg’ uns bereit” (¡Hosana!/ A la felicidad/ estamos listos) de Friedrich Klopstock y “¡Alabemos a toda esencia!.../ ¡A Dios, florido y cruel!.../ ¡Obre la muerte y su cera!.../ ¡Obre la vida su miel!...” de Martín Adán. La selección de las epígrafes sugieren una especie de alabanza a la figura cristiana (Dios), a la felicidad, a la vida como si el poeta se sintiera satisfecho de su tránsito existencial en la vida.
         En la estructura interna del poema se espera el desarrollo de la expectativa que desataron las epígrafes. Sin embargo, no se desarrolla el concepto cristiano. El enunciador lírico se dirige a al místico viento: 

 –¡Tú, que sabes el monte y la llanura,
Ala espiritual, místico viento,
Arráncame de hogar y de contento
Y elévame a tu alero de aventura!
[…]

        La designación de adjetivos “espiritual”, “místico” en alusión al viento sería motivo para reprochar el paganismo del enunciador lírico. Sin embargo, éste solo quiere que lo eleve a lugares desconocidos que lo alejen de lo mundano, pues para él el objetivo del hombre no tiene nada que ver con sus objetivos. Véase en los siguientes tercetos:

¡Quiero aliviarme, no en seguro ajeno,
Sino en el propio mío, en la mi nada,
Del angélico afán y el cuerpo humano!

–¡De lo que me infundiste, con sereno
Estar, con atención extasiada,
Con un altivo gesto de tu mano!...

        Lo terrenal le causa insatisfacción, una desazón existencial que el cristianismo no ayuda a aliviar su dolor. Recuérdese cómo califica a Dios en la epígrafe: “¡Alabemos a toda esencia!.../ ¡A Dios, florido y cruel!...” que en contraste con lo expresado en el poema es un indicio de que quiere el enunciador lírico quiere significar por antítesis.
        Todos los poemas de Travesía de extramares cultivan la perfección estética y sonora. El lenguaje barroco de cada uno de los poemas está dotado de metáforas e hipérbaton que hacen difícil acceder el sentido velado en las formas. La musicalidad interna que proporciona el ritmo de intensidad logra en los poemas la perfección formal a la que aspira un poeta de fina sensibilidad. Véase la “prima ripresa”:

(–Heme así… mi sangre sobre el ara
De la rosa, de muerte concebida,
Que, de arduo nombre sombra esclarecida,
Palio de luz, de mi sombra me ampara)[11]

        Aquí los términos “ara” (piedra consagrada sobre la cual el sacerdote celebra misa), “palio” (insignia pontificial) –términos de procedencia cristiana– parecen hacer alusión al concepto cristiano, sin embargo solo son préstamos lingüísticos, pues el enunciador lírico lucha contra la estrechez del lenguaje y dota a estos términos de nuevo significado en el poema. Nótese en la prima ripresa: “(–Heme así… mi sangre sobre el ara/ De la rosa, de muerte concebida,”; es decir, que la sangre del enunciador no se ofrece a la misa, sino al altar de sacrificio de la misteriosa rosa que no lo condena, sino lo ampara cuando dice: “Palio de luz, de mi sombra me ampara”. En se sentido, la rosa es un ente protector que lo libera de la sombra (sus pecados).
        Nótese también en la “Seconda ripresa” la impresión que causa contemplar de cerca a la rosa:
–Tornó a su forma y aire… desparece,
Ojos cegando que miraban roa;
Por ya ser verdadera, deseosa…
Pasión que no primicia y no fenece.
[…]

–Y vuelve a su ama, a su peligro eterno,
Rosa inocente que se fue y se exhibe
A estío, a otoño, a primavera, a invierno…

–¡Rosa tremenda, en la que no se quiere!...
¡Rosa inmortal, en la que no se vive!...
¡Rosa ninguna, en la que no se muere!...[12]

        La rosa es concebida por el enunciador lírico como un ser inmortal, tremenda, verdadera, incomparable con ninguna. Nótese, luego la asociación de la rosa con la pasión y, por tanto, con lo humano en “Terza ripresa”:

–No üna de blasón o de argumento,
Sino la de su gira voluptuosa,
Es la que quiero apasionada rosa…
Integra en mí la que compone el viento.

        Aquí la rosa es objeto de deseo, de pasión por el enunciador lírico. Tal como se muestra en “Quarta ripresa”: “Deseándola deshójase el deseo…/ Y quien la viere olvida, y ella dura…/ ¡Ay, que es así la Rosa, y no la veo!...” (p. 66).
        La rosa adquiere una particularidad en “Quinta ripresa”. El enunciador lírico le atribuye rasgos de mujer:

–Recién aparecida, änsiosa,
Ciega, no mira sino su alma extensa…
La forma ardiendo… lista a la defensa
De su apurada candidez, la Rosa.[13]

        Nótese, también, que la rosa no es asociada a cualquier mujer, sino a la mujer casta:

–Experiencia sin hecho de la cosa;
Figura en su anécdota suspensa;
O mente o flor, de amante se dispensa…
Ojo del dios y vientre de la diosa.
[…]

–Y el mundo… ya gestado, incestuoso,
En cima, y sima de su sino breve,
Blasón de su miseria y de su gozo…

        Nótese que el último tercero contrasta el mundo incestuoso con la inexperiencia amorosa de la rosa en el segundo cuarteto que la libera del sino del hombre. Es constante, la visión trágica del enunciador lírico hacia la existencia del hombre, sobre lo efímero de la vida, el destino.
        “Ottava ripresa” encierra el concepto de la rosa que parece una respuesta a la inquietud de Vicente Huidobro de redefinir el concepto de la rosa:

–No eres la teoría, que tu espina
Hincó muy hondo; ni eres de probanza
De la rosa a la Rosa, que tu lanza
Abrió camino así que descamina.

–Eres la Rosa misma, sibilina
Maestra que dificulta la esperanza
De la rosa perfecta, que no alcanza
A aprender de la rosa que alucina.

–¡Rosa de rosa, idéntica y sensible,
A tu ejemplo, profano y mudadero,
El poeta hace la rosa que es terrible!

–Que eres la rosa eterna que en tu rama
Rapta al que, prevenido prisionero,
Roza la rosa del amor que no ama![14]

        Para el enunciador lírico de “Ottava ripresa” la Rosa es misteriosa, sensible, difícil de aprehender su esencia. Por ello, dice: “–¡Rosa de rosa, idéntica y sensible,/A tu ejemplo, profano y mudadero,/ El poeta hace la rosa que es terrible!” la incomprensión de la esencia. En ese sentido, en Travesía de extramares es un paréntesis en la reflexión de la existencia para caer en la contemplación de la Rosa desde su sensibilidad.
        El enunciador lírico de Escrito a ciegas  (1961) es una constante búsqueda de respuestas para acercarse al conocimiento de su yo. Nótese la respuesta del enunciador lírico a Celia Paschero:
¿Quieres tú saber de mi vida?
Yo sólo sé de mi paso,
De mi peso,
De mi tristeza y de mi zapato.
¿Por qué preguntas quién soy,
Adónde voy?... Porque sabes harto
Lo del Poeta, el duro
Y sensible volumen de ser mi humano,
Que es un cuerpo y vocación
Sin embargo. (…)

Mi Ángel no el de la Guarda.
Mi Ángel es el del Hartazgo y Retazo,
Que me lleva mi término,
Tropezando, siempre tropezando,
En esta sombra deslumbrante
Que es la Vida, y su engaño y su encanto[15].

        El “yo” del enunciador lírico se torna en algo que él no esperaba producto del azar, del destino. Por tanto, sus poemas son una constante búsqueda de explicar su incomprendida e inexplicable existencia: 

¿Quién soy? Soy mi qué,
Inefable e innumerable
Figura y alma de la ira.
No, eso fue al fin… y era al principio,
Antes de donde el principio principia.
Soy un cuerpo de espíritu de furia
Asentada y de aceda ironía.

No soy el que busca
El poema, ni siquiera la vida…
Soy un animal acosado por su ser
Que es una verdad y una mentira.[16]

        Es el desconocimiento de las fuerzas externas sobre su ser lo que lo agobian, le producen una desazón, un desconcierto que no lo conduce a resolución alguna “(…) Yo buscaba otro ser,/ Y ése ha sido mi buscarme./ Yo no quería ni quiero ya ser yo,/ Sino otro que se salvara o que salve,/ No el del instinto que se pierde,/ Ni el del Entendimiento, que se retrae (p. 80).
        Lo real contribuye a intensificar esa sensación de desazón: “La cosa real, si la pretendes,/ No es aprehenderla sino imaginarla./ Lo real no se le coge: se le sigue,/ Y para eso son el sueño y la palabra./ ¡Cuídate de su atajo!/ ¡Cuídate de su distancia!/ ¡Cuídate de su despeñadero!/ ¡Cuídate de su cabaña! (p. 79). Es evidente las huellas que el enunciador lírico deja en torno a su concepto de lo real como algo peligroso para la existencia humana. Lo real acosa su existencia, lo agobia, le produce una angustia.

No soy ninguno que sabe.
Soy el único que ya no cree
Ni en el hombre,
Ni en la mujer,
Ni en la casa de un solo piso,
Ni en el panqueque con miel
No soy más que una palabra
Volada de la sien,
Y que procura compadecerse
Y anidar en algún alto tal vez
De la primavera lóbrega
Del ser
No me preguntes más,
 Que ya no sé…[17]

       Para Mirko Lauer La mano desasida (1961-1973) es una de las lecturas más complejas y demoradas comparadas a los esfuerzos de José Lezama Lima. Y señala que su poesía: 

       […] se desvistió de su meticulosidad formal y ensayó una forma controlada de escritura automática, apoyada en unos cuantos temas suscitadores que son los polos de referencia de su nueva voz: la realidad de Machu Picchu, la del poeta, y las posibilidades combinatorias de la reflexión. […] El sentido y el sonido ya no contratan, como en Travesía de extramares, sino que convergen. El sostén métrico y estrófico del soneto ha sido reemplazado por el de fraseo salmodiado, y los límites de la voz humana han sido asumidos en un tono profético. […] en Machu Picchu el poeta ha encontrado un gran escenario histórico para cuestionar la historia, un inmenso telón de fondo para medir sus obsesiones, un símbolo que por sí mismo es la otra mitad de su poema. […] La mano desasida [sic] tolera una lectura psicoanalítica, y está construida con el automatismo vivaz del sueño, su neutralidad en la forma y su sentido reflejo[18].
        La mano desasida es un soliloquio en el que las preguntas retóricas del enunciador lírico encierran en sí mismas su concepción de lo efímero de la vida, de Dios, de la función de la palabra, etc.
        Nótese en los siguientes versos cómo el enunciador lírico se identifica con la complejidad de Machu Picchu:

¡Ay, Machu Picchu, pobre rostro mío,
Mi alma de piedra, Exacta y rompidísima,
Innumerable e idéntica,[19]
[…]

¿Eres  tú mismo, Machu Picchu?
¡Tú eres Yo Mismo, piedra, muerte y vida![20]
[…]

Tú eres sólo la forma sobre el abismo,
Y así será siempre mi sabiduría
La de la Academia,
La de la Antología,
La del que vive porque está muriendo y escribiendo[21]
       
       Para el enunciador lírico Machu Picchu tiene por característica lo opuesto a la fe divina: “Tú eres la herejía y meramente humano/ Que comulgué con la Eucaristía/ El exacto pagano, creatura de Dios/ Sin Discóbolos ni Papas ni Picassos (p. 110)”. Nótese que tras su exaltación pagana, parece ser el mediador entre lo pagano y lo divino: “Pero yo me consiento aconsejarte, Machu Picchu,/ Procura ser siempre eucaristía,/ Una hostia tremenda del humano/ Para gozar de Dios en esta vida. (p. 113). Aquí el enunciador no pretende significar literalmente, sino por antítesis. No desea que Machu Picchu se rinda al catolicismo, sino es una forma de desmitificar la gracia divina solo para sus fervorosos creyentes. Nótese el contraste de estos versos con

     El enunciador lírico no quiere significar literalmente. Nótese el contraste entre la aparente conversión del Machu Picchu al catolicismo. En conclusión, creemos que su poética está determinada por los contrastes que nos hacen suponer una constante mirada crítica basada en la ironía, en la paradoja. En sus poemas se percibe una evolución del concepto de la vida que tiende a lo metafísico; por tanto, no hay en la poesía de Martín Adán una imagen que predomine sobre el concepto que trata. Creemos que hay una constante tensión entre la elección de la forma y sus reflexiones en la que siempre predominó la angustia existencial del enunciador lírico en los diversos poemas.

(*) El trabajo fue presentado como ponencia en el "Congreso Internacional Travesía Literaria de Martín Adán" el 22 de abril de 2010. Autora: Lorena García Pizarro.

REFERENCIA BIBLIOGRÁFICA
Elejalde, Alfredo. (1998). Martín Adán, poeta crepuscular. Sobre Gira: Martín   
                  Adán y Mariátegui. Eextraído el 11 de febrero de 2010 
                  http://macareo.pucp.edu.pe/~elejalde/ensayo/adan_gira.html 
Ferrari, Américo. (2003). “Martín Adán: poesía y realidad.” en  La soledad sonora.   
               Voces poéticas del Perú e Hispanoamérica. Lima: fondo editorial de la
               PUCP, pp. 263-278
Silva-Santisteban, Ricardo. “Los días y los dioses” en Escrito en el agua II. Lima:    
               PUCP. Pp. 343-367
Vargas, Luis. (noviembre, 2003). Ramón de la Fuente Benavides.” En
               Odumodneurtse, Año I, N° 2, Lima, noviembre 2003.
Estuardo Núñez (2003) Estuardo desde la Casa de cartón. En Odumodneurtse,
               año I, N° 2, Lima, noviembre 2003.
González, Ricardo (2007). “Letra viva: Nuestro poeta maldito. “En: El Comercio
               Jueves, 15 de febrero de 2007



[1] LAUER, Mirko. Martín Adán. Antología.  Madrid: Visor, 1989.
[2]  Ob. cit., p. 19.
[3] Ob. Cit., p. 21.
[4]  Ob. cit., p. 27.
[5]  Ob. cit., p. 28.
[6]  Ob. cit., p. 29.
[7] Ob. cit., p. 36.
[8] Ob. cit., p. 39.
[9] Ob. cit., pp. 47-49.
[10] LAUER, Mirko. Martín Adán. Antología.  Madrid: Visor, 1989, pp.9-10.
[11]  Ob. cit., p. 63.
[12]  Ob. cit., p. 64.
[13]  Ob. cit., p. 68.
[14]  Ob. cit., pp. 70-71.
[15] Ob. cit., p. 78.
[16]  Ob. cit., pp. 79-80.
[17]  Ob. cit., pp. 83.
[18]  Ob. cit., p. 11.
[19]  Ob. cit., p. 87.
[20]  Ob. cit., p. 104.
[21]  Ob. cit., p. 105.

17 febrero 2012

Crisis en la (re)presentación del sujeto femenino en "El conspirador"

Crisis en la (re)presentación del sujeto femenino en El conspirador



Lorena García Pizarro

1. Generalidades

         En el siglo XIX, tras la categoría de clases y la exclusión social había otro problema latente e ignorado: la exclusión del género femenino a la esfera de lo público (política, cultura y soberanía). En el imaginario colectivo de entonces solo se concebía la participación femenina en la esfera de lo privado, lo que significaba que su participación estaba vetada en el ámbito público.

         En la actualidad, la mujer cumple un rol importante en la sociedad: en lo político, social, económico y cultural. Fue, precisamente, el aire de modernidad en el siglo XX lo que potenció la incursión de la mujer en la actividad política; esfera vetada para el género femenino en el siglo XIX. Es, precisamente, la categoría de género, lo que permite realizar un desmontaje crítico de la desigualdad a partir de lo físico y biológico asumido como natural por una época que evidencia el imaginario colectivo de la ideología sexual dominante: la cultura hegemónica del varón.

        El conspirador (1892), novela de corte histórico, es la representación simbólica de una época en el Perú donde no existe un proyecto político acorde a las necesidades. Para Carmen Mc Evoy es un problema que el Perú ha heredado hasta el día de hoy. En la novela, los vacíos políticos se desarrollan a partir del personaje Ofelia, que despierta nuestra atención por escapar al paradigma de la mujer del siglo XIX. Motivo por el que centraremos nuestro interés en la crisis de la representación de este personaje.


2. Representación simbólica de lo masculino en El conspirador

      El siglo XIX fue, sin duda, un período conflictivo para nuestros líderes militares que encabezaron el gabinete presidencial durante décadas. Es precisamente, el clima formado por estos gobiernos autócratas y conservadores lo que generó un espíritu revolucionario en los civiles.

      Del mismo modo, el personaje-narrador de la novela, Jorge Bello, creció en un clima hostil con espíritu revolucionario, pues las ideas revolucionarias y la destitución de los gobiernos autoritarios eran parte del imaginario colectivo. Nótese en su discurso: “Al hombre del estado, sólo lo forman la sociedad y los acontecimientos”. Precisamente, el despotismo de los gobiernos, el clima hostil entre los subordinados y la ambición al poder determinaron su carácter y sus objetivos.

      Es a partir del habitus del personaje que podemos entender el imaginario colectivo de la época: “No es la educación de la familia, ni tampoco la de los colegios, lo único que imprime su sello individual en el hombre público; es más bien, el medio ambiente; esa atmósfera moral en que se amolda su espíritu y se animan sus ideas” (35). Para Jorge, el influjo naturalista y las circunstancias políticas son determinantes en el porvenir del individuo.

      Es decir, la esfera de lo público ligado a la actividad política, la economía, la cultura estaba destinada sólo para los varones, mientras que la mujer relacionada a lo privado, a lo doméstico, al pathos estaba prohibida de acceder a la esfera pública. Si bien el término hombre alude genéricamente al varón y a la mujer en la actualidad, en el imaginario colectivo de la época, dicho término aludía solo a lo que hoy es la categoría varón.

     Dicho imaginario colectivo determinado por el conservadurismo, las apariencias se deja entrever en el fastidio que sentía Jorge Bello cuando Ofelia se inmiscuía en las actividades de su partido político: “miraba con disgusto el que ella tomara parte activa en nuestros planes de conspiración”.


3. El modelo mariano como constructo social

     Para Jorge al igual que sus contemporáneos sólo existía, en su imaginario, el modelo Mariano: la exaltación de la maternidad, la superioridad moral de la mujer y la pureza a semejanza de la virgen María. Cuando Jorge huye del gobierno es asilado por su amigo Montalvo, cuya esposa e hija son la encarnación del modelo mariano impuesto por la ideología sexual dominante:
[…] la señora se ocupaba de los quehaceres de la casa, y era sumamente hacendosa, modesta, amable; la joven pasaba su tiempo leyendo libros místicos, tocando el piano o bordando con gran habilidad […] las salidas fuera de la casa, tanto de la madre como de la hija, limitábanse a la misa de ocho de la iglesia vecina. […] (114).
    Este es el modelo de la mujer hogareña, dedicada al cuidado de la hija, de una moral verosímil. Modelo al que escapa Ofelia y, en cierto sentido, la tía de Jorge (la ex-coronela).

    Lucía, la ex-coronela y Ofelia representan los tres modelos de mujer en la vida de Jorge, que integran lo que fue, lo que es y lo que pudo ser. La ex-coronela, una mujer de carácter dominante, por cuya exigencia al sillón presidencial perdió la vida su marido el coronel; fue la que inculcó en su sobrino el amor por la carrera militar, a partir de la historia del coronel. Fue ella quien despertó su ambición por el poder. Esta mujer de un carácter apasionado fue quien inició su inquietud por las conspiraciones.

    Lucía, representación simbólica del ideal de mujer por sus virtudes es la que pudo conducir a Jorge al éxito. Al respecto, Jorge señala: “pudo ser el ángel que debía salvarme; la madre de familia, el centro de un hogar que para el hombre público es cual fértil terreno que le da a su savia y vigoriza el frondoso árbol, que ahonda allí sus raíces para dar más tarde magníficos frutos […]” (145). Este modelo de mujer por sus condiciones que se configuran dentro de los límites de lo permitido pudo ser aceptado por la sociedad.

    Ofelia, personaje que sufre una metamorfosis, es en un inicio el modelo de mujer virtuosa que luego deja todos los prejuicios y establece una relación clandestina con Jorge. Esta relación no es vista con buenos ojos por la sociedad; sin embargo, su amor por Jorge le exige franquear las barreras de lo moral y de lo políticamente correcto.


4. Ofelia, el personaje subversor del orden

     Ofelia, a diferencia de los otros personajes de la novela, es el personaje más conflictivo porque se resiste al proceso de socialización e identificación con el género que le corresponde y que le asigna la sociedad en la que vive. Primero, en su juventud se resiste a casarse con el hombre que la madre le impone. Se casa con un hombre que asegura ser un conde y este la estafa. Segundo, conoce al conspirador, se enamora y acepta una relación afectiva estando casada. Expone su relación al público que será un elemento negativo para la candidatura de Jorge. Tercero, se entromete constantemente en el partido político de Jorge con el fin de liderar. Espacio vetado para sus congéneres que se limitan a la esfera de lo doméstico. Por último, el amor por Jorge es tan grande que al tenerlo escondido y sin reservas económicas, opta por prostituirse para mantenerlo y cancelar así sus deudas. Con este hecho, Ofelia franquea las barreras de los códigos éticos y morales de su entorno motivados por el amor.

      En la novela, la autora nos presenta a un personaje que no se resigna a la esfera de lo privado, que no necesita la protección masculina. Y son las circunstancias las que generan una inversión de roles en el personaje Ofelia y que la conducen a una suerte de involución social. Las mismas circunstancias que Jorge reconocía que determinaban el carácter del hombre. Del mismo modo, Ofelia se ha visto obligada a proceder como las circunstancias se le presentaban.

     El cuerpo juega un rol fundamental en este personaje, pues se convierte en el “locus” donde se construye y se produce el aprendizaje del género. Desde que nace el individuo, su cuerpo empieza a ser trabajado y maquillado poniendo en evidencia que somos varones o mujeres. El cuerpo exige la interiorización de los roles, normas, mandatos que es aceptado y bien representado por Lucía. Pero Ofelia se resiste a todo tipo de normas. Se podria decir que es una mujer masculinizada en sus ideas y acciones, según los conceptos y prejuicios de la ideología sexual dominante. O más aún, es el paradigma que cuestiona a partir de sus objetivos y acciones el logocentrismo que excluye a su género de toda participación pública y en especial de la participación en la esfera del poder.

[...]

     Ofelia es un personaje que cuestiona la naturalización de lo femenino en la representación universal de la mujer. Ella franquea las barreras de lo privado, lo transgrede para acceder a la actividad política, a lo cultural, en especial al poder, ideal del género masculino.

     La actitud de Ofelia de acceder al orden poder/saber, es cuestionado por su sociedad, pero le confiere el privilegio de decir lo que cree y piensa de los políticos de su país con una gran entonación profética:
[…] ¡la política!... has aprendido al fin a conocer lo que es la política?... sabes acaso que, sin ser más que el arte de gobernar, y dar leyes y decretos, para la seguridad pública, puede ser también, una lucha noble, sublime, si es que defiende un ideal o un principio; así como es ruin e infame, si sólo simboliza la ambición de un conspirador? […] si quieres y aspiras llegar a la verdadera grandeza y prosperidad, sé leal y honrado en la vida pública franco y bondadoso en la vida íntima […]
    Es la autora, quien en el discurso de Ofelia, vierte su descontento hacia el modo como se ha ido desarrollando la política, hace una recomendación de cómo deben ser los varones en la vida íntima. Lo curioso es que este uso de la razón tan negada a la mujer lo hace precisamente Ofelia que fue subestimada por Jorge, pero cuya rebeldía frente a su entorno y su inteligencia le permiten cuestionar y analizar que las taras políticas se van a seguir arrastrando hasta el día en que se construya un proyecto político con la única convicción de buscar el desarrollo, el progreso del país y no por intereses. El discurso de Ofelia reclama la necesidad de un proyecto político. Esto significa un cuestionamiento y replanteamiento político desde el imaginario femenino.

[...]

13 febrero 2012

Función ética y crítica de la ironía en "Redoble por Rancas" (Tesis)

Capítulo cuarto


Función ética y crítica de la ironía en Redoble por Rancas


                                                                                               ¿Por qué iba yo a proponer sucesos mágicos como
                                                                                                                                reales? ¿Por qué así lo exige un realismo caduco?1
 
                                                                                                                   La conquista nos produjo un traumatismo del que aún no
                                                                                                          nos recuperamos: nos convenció de que éramos inferiores.[…]
                                                                                                                  A esta visión miserable opongo la grandeza de personajes
                                                                                                                                capaces de alzarse a la poesía y a la epopeya en el
                                                                                                                                   más olvidado rincón del mundo. En este sentido,
                                                                                                                                                 mis libros más que literarios son éticos.2


4.1. La ironía como máscara de representación en RPR

Cuando RPR se publica en 1970, se esperaba que abordara los hechos desde una perspectiva documental por dos razones: la primera, por la Noticia en la que el narrador se asume cronista de los hechos: “Este libro es la crónica exasperantemente real de una lucha solitaria: la que en los Andes Centrales libraron entre 1950 y 1962, […] Más que un novelista, el autor es un testigo”(149); la segunda razón, dijimos porque la narrativa de la década de los 60 estuvo influida por las ciencias sociales motivados por el ímpetu de un mejor análisis de la realidad peruana. Si el silencio de los historiadores y la ambigüedad de la prensa fue lo que motivó al autor a escribir la epopeya andina. ¿Querría el autor manifestar los hechos desde una perspectiva documental e histórica?


4.1.1. Redoble por Rancas: ¿es una crónica?

4.1.1.1. Las contradicciones de la prensa periodística

El 2 de marzo de 1962, las tropas de la Guardia de Asalto y de la Guardia Civil comandadas por el coronel Luis Cueto Marroquín se dirigieron a desalojar a los comuneros que habían invadido las haciendas en Cerro de Pasco3. Al menos, la prensa informó que se trataba de invasiones en las haciendas cuando, en realidad, se trataba de la reivindicación de las tierras que habían iniciado hace un par de años los comuneros ante las usurpaciones de las tierras de las comunidades, que al perderse dichas tierras4 se perdía la ganancia de la venta del cascajo, arena entre otros, lo que produjo nuevos proletarios para los centros mineros.5

La interpretación de los mismos hechos para las autoridades consistía en una operación de erradicación, para los secretarios de los partidos Apra Rebelde y Movimiento Comunal, Carlos Malpica y Manuel Scorza6, una “matanza criminal”.

La información de la “Operación desalojo” u “Operación limpieza” era contradictoria. Además, los enviados especiales de Expreso (Rodolfo Orozco y Warner Lang) fueron obligados a abandonar el lugar donde se realizaban las operaciones. El Prefecto les negó el salvoconducto para cumplir su labor informativa. Entonces, ¿cómo podrían informar imparcialmente los cronistas, como se denominaban los periodistas, sobre la “Operación desalojo”? Operación que se había preparado con absoluta reserva desde el lunes anterior.7

El encuentro de indígenas y la Guardia Civil desde la perspectiva de las autoridades se originó con el ataque de aquellos a la Guardia Civil, desde la perspectiva de los campesinos el hecho se produjo cuando la Guardia Civil los tomó por sorpresa en la madrugada e incendiaron las chozas sin respetar a mujeres y niños.

La autoridad del discurso documental de los diarios fue menoscabada por la incoherencia de las diferentes fuentes que proporcionaron los datos. Por un lado, la Guardia Civil y, por el otro, los comuneros (cronistas de su propia derrota).

El 4 de marzo, los diarios informaban que el saldo de la “Operación limpieza” era: “siete muertos y diecisiete heridos de bala”8; “Desalojo en Pasco: 2 muertos 13 heridos” mientras otros diarios guardaban su respectiva distancia sobre los hechos9; “Sangrientos desórdenes en Pasco dejan siete muertos”10; “Mueren 2 comuneros y quedan 18 heridos en desalojo en Pasco” (información que se recibió directamente de la Dirección General de la Guardia Civil y Policía)11; “Pasco: siete muertos y 18 heridos” en el que se informa, también, la señal de protesta de 35 mil obreros metalúrgicos quienes paralizaron sus labores en respuesta al desalojo, 40 mil comuneros de Huancayo manifestaron su deseo de unirse al paro de los mineros. La muerte de las comunidades en la guerra silenciada por las autoridades suscitó la conciencia y la solidaridad de los compatriotas peruanos quienes se vieron identificados en su condición de subalternos.

La Unión Sindical de Trabajadores de Lima, La Federación de Trabajadores de Construcción Civil, los Sindicatos de Campesinos del Valle de Lares y La convención, anunciaban, también, en muestra de solidaridad, la realización de un mitin nacional para pedir la renuncia del Ministro de Gobierno12. Finalmente, la disputa por la reivindicación de las tierras comunales originó la Reforma Agraria.

El desencuentro de informaciones oficiales y extraoficiales generó la desconfianza en los receptores sobre la fidelidad del discurso documental con su referente; sin embargo, creemos que la distancia histórica nos permite observar con imparcialidad la función que cumplieron algunos diarios frente a los hechos.


4.1.1.2. Redoble por Rancas y la crítica a los cronistas

El desencuentro discursivo de los diarios no podía estar exento en la interpretación que hizo el autor de RPR del discurso documental de aquellos cronistas. La llamada Noticia, bien pudo titularse prólogo, pero el autor eligió estratégicamente la denominación como tal, creemos, para establecer una aparente relación con el discurso documental lo que fue reforzado, también, por la cita del diario Expreso13 en el que revela las sobreganancias de la “Cerro de Pasco Corporation”. ¿Acaso había coherencia entre la máscara discursiva que el autor asumía y su postura de los cronistas en el corpus de la novela?

Considerando que un cronista es aquel que presenció, escuchó de fuentes fidedignas los hechos que relata, el narrador que asume la perspectiva del cronista debería abordar los hechos en primera persona si lo vivió o en tercera persona si recibió la información de otro. Sin embargo, el autor aborda los hechos desde la perspectiva de un narrador omnisciente que se anticipa y delega las voces en sus personajes para que sean sus testimonios ficcionales los que nos acerquen a los hechos.

El propósito es demostrar que el autor implícito recurre a la ironía para desestabilizar el formato de la crónica. Nótese cómo la pretendida intención de relatar hechos fidedignos propuesta en el paratexto (Noticia) es relativizada en el contenido de la novela a partir de la deliberada distancia intencional del narrador hacia los cronistas:

La distancia despectiva del narrador hacia los cronistas “ciertos cronistas afirman”, “otros memorialistas discrepan” contrasta con la deliberada intención de acercarnos al relato desde la perspectiva del mismo cronista manifestado en el paratexto. El juego de focalización del narrador unas veces omnisciente; otras, distante contrasta con la perspectiva de los cronistas, pues se distancia de los hechos intencionalmente para dejar dialogar los discursos contradictorios de aquellos.

Y aquí se confunden las versiones. Ciertos cronistas afirman que no bien el doctor oyó cantar el número premiado desgarró su boleto y golpeó la mesa gritando: «¡Esto es una estafa!» Otros memorialistas discrepan que no golpeó la mesa, pero todos coinciden en la segunda frase: «Este hombre –dijo el doctor señalando con el índice a Loro– es pariente de los organizadores.» El público se estremeció: el magistrado denunciaba una verdad. El borroneado Loro era cuñado de una sobrina tercera de doña Josefina de la Torre. Ni el mismo beneficiado sabía que su mujer –que para más señas hacía tres años que había huido de sus palizas –guardaba tan invisible parentesco con una dama tan distinguida como doña Josefina, cuya puerta, de más decirlo, nunca había cruzado […] Por menores sospechas se pudrían individuos en la cárcel de Yanahuanca. El tempestuoso rostro del doctor mostró su inquebrantable decisión de impedir todo tráfico con la fe del pueblo honesto y sencillo. En el silencio que se produjo cuando la justicia dejó caer uno de sus pesados platillos […] (228-229).
Es la focalización omnisciente del narrador y no la del cronista la que se erige por sobre las informaciones contradictorias que se supone veraces. El narrador nos introduce desde su perspectiva omnisciente la otra verdad: la que los cronistas y memorialistas pretenden borrar (la calumnia del juez), la que los propios personajes desconocen (el invisible parentesco entre los personajes).

En ese sentido, hay un diálogo entre instancias de enunciación en el que se desacredita la práctica discursiva de los cronistas que sirven al orden oficial. El discurso del narrador es la instancia desde la que se denuncia veladamente la actitud del juez a partir de la ironía de carácter y no a partir del discurso documental.

El discurso del narrador trasciende la superficial y minuciosa descripción de asuntos triviales desde la perspectiva de los cronistas que les hace entrar en contradicciones. De este modo, el narrador deja entrever que los discursos cronistas son tergiversados por intereses.

El contraste irónico que existe entre el eco del discurso documental (mascara discursiva) que RPR pretende seguir se revela cuando la historia a relatar se manifiesta literariamente, pero ni siquiera como una novela realista, sino hiperbólicamente como una ficción con recursos postmodernos en la que se hace despliegue de la fantasía, del mundo onírico, de un lenguaje que desarticula con distancia irónica y crítica el discurso pretendido en la Noticia.


4.1.2. La ironía como instrumento crítico al discurso histórico


Hasta fines de la década del 60, el discurso histórico en el Perú era el instrumento de poder y legitimación de una conciencia histórica de la clase dominante. Su práctica ideológica y discursiva excluía del marco histórico oficial a las clases populares (mineros, comuneros) que eran los protagonistas de la Historia.

Desde el año 1950 hasta 1970 estuvieron ausentes en la Historia, los hechos ocurridos en Cerro de Pasco (a excepción de la tesis de Wilfredo Kapsoli Los movimientos campesinos en Cerro de Pasco (1970) y la novela Redoble por Rancas publicada el mismo año). Las sucesivas represiones del Estado hacia las comunidades andinas terminaron en masacres silenciosas salvo por la desinformación de la prensa que mal que bien presentaba una cifra irreal de los muertos, desaparecidos y detenidos. La represión de marzo de 1962 u Operación desalojo fue interpretada por los diarios dependiendo de quien proporcionaba las fuentes: las autoridades o las víctimas.

La presencia de datos históricos en contraste con los recursos fantásticos y las técnicas literarias contemporáneas en RPR motivó la incomprensión de la Crítica (Ricardo Ráez y Abelardo Oquendo). Posteriormente, se interpretó el discurso de RPR conciliando las huellas de los géneros como una crónica novelada14. Mauro Mamani asume, en su tesis, a RPR como un documento histórico:
En Latinoamérica hay una tendencia de articular la novela con la Historia. Desde que Scorza se autodenomina testigo o cronista y no novelista, la función que cumplirían sus textos estarían en el ámbito documental, para dar cuenta de los hechos y de la crítica, para denunciar lo que los historiadores, como invidentes voluntarios, no quieren ver ni contar ese “desigual combate” (Mauro Mamani, 2008: 78).
Evidentemente, RPR revela, como novela, los vacíos que ha dejado la Historia; sin embargo, no pretende ser un discurso propiamente documental. En nuestra opinión, la presencia de otros géneros y discursos, en este caso el discurso histórico, responde a una estrategia del autor implícito basada en una actitud desafiante e irónica hacia el discurso de los historiadores que desarrollaremos a partir de los siguientes puntos: el cuestionamiento del subtexto del discurso de los historiadores, la contraposición de dicho discurso y, por tanto, la ironización del discurso histórico.

Confirmaremos una vez más lo planteado anteriormente con la siguiente cita de la novela referente al encuentro cómplice de los dos terratenientes tras la muerte de los campesinos calculadas friamente por el terrateniente don Migdonio de la Torre y Covarrubias:
Ciertos cronistas sostienen que las entrevistas no duraron horas, sino días, y que en vez de celebrar un cónclave, las autoridades viajaron a las lindañas de la hacienda. Para desmentir a testigos que juran que vieron salir a las autoridades abrazadas y entre risas, los historiadores exhiben una prueba irrefutable; esa noche –¿era noche, era día?– las autoridades confirmaron que Espíritu Félix y sus catorce compañeros habían sido fulminados por un infarto «colectivo». ¿Podía establecerse el suceso sin un cuidadoso examen? Es inimaginable. Así razonan ciertos historiadores y concluyen que las autoridades ganaron, en penosas jornadas, los brumosos límites de El Estribo (260-261).
En esta cita, los discursos que contrastan son los de los cronistas e historiadores, pero contra la lógica de la verdad no solo contrastan entre ellos, sino ahora con el discurso de los testigos a quienes pretenden desmentir. La verdad como esencia del discurso historiográfico será ironizada por el narrador a partir de la incrustación de su juicio de valor en la narración: “–¿era noche, era día?–; ¿Podía establecerse el suceso sin un cuidadoso examen?”. Tras la aparente duda de la parábasis irónica (–¿era noche, era día?–) está latente la deliberada intención de relativizar el discurso de los historiadores. Esto eleva una vez más la condición del narrador sobre la del cronista y la del historiador.

La voz del narrador en RPR es la única entidad que puede relativizar las pseudo verdades impuestas por los historiadores. Esto se reafirma con el rechazo al respaldo de los historiadores, quienes protegen y liberan de responsabilidades a las autoridades con relación al infarto «colectivo». Es un hecho que no se ciñe al orden lógico del narrador, razón por la que parece entrecomillarlo («colectivo») para señalar su desacuerdo como quien frunce el ceño para mostrar su inconformidad.

En el transcurso de la narración, el narrador evidencia el objeto de las contradicciones entre cronistas e historiadores: revela sus discursos en relación con la clase dominante; por tanto, presenta discursos fragmentados y parciales que desacreditan su propio discurso:
Ciertos historiadores afirman que, tan pronto como el doctor Montenegro se enteró del desdichado fin del Cortaorejas, derramó un lagrimón. Por piedad, según unos; de pura alegría, según otros. Los cronistas que motejan de lágrimas de cocodrilo los hipos del doctor sostienen que lucía una sonrisa idéntica a la que exhibe Lucifer en el célebre Juicio Final de la iglesia de Yanahuanca (327).
Si bien los cronistas intentan describir la actitud del Juez que trama algo a raíz de la muerte de uno de sus brazos derechos: el Cortaorejas. Los historiadores en la novela construyen un discurso ficcional en torno a la naturaleza sentimental del juez Montenegro que contrasta con su naturaleza implacable. La intención consiste en disimular las futuras acciones del juez Montenegro: culpar de la muerte del Cortaorejas a la comunidad. Sin embargo, el narrador revela entre los contrastes la postura de los historiadores y relata, posteriormente, los hechos en el que el juez Montenegro manda a vejar el cuerpo del Cortaorejas para inculpar a los comuneros y así tener una justificación para intervenirlos.

La desmitificación del discurso historiográfico del ironista invita a la reflexión: ¿Hasta qué punto debe ser aceptado como verdad el discurso historiográfico? ¿Cuál es la certeza que tenemos de que no se manipula la información según los intereses de quienes están en el poder? ¿Por qué no pensar en la posibilidad que estuvimos asumiendo historias ficcionalizadas?

La desazón del autor implícito le impide pronunciarse a partir del discurso pretendido y lo hace indirectamente a partir de un eco irónico al discurso documental y salvando la distancia hacia dicha perspectiva; por tanto, evita historiar con un discurso historiográfico por el mutismo voluntario de aquellos sobre los hechos y porque su perspectiva traiciona la representación del mundo andino.

En ese sentido, dicho juego irónico, entre los discursos latentes en los paratextos y el texto, establece una relación hipertextual discursiva en la que se ironiza no solo la verosimilitud de dicho discurso; sino, también a los historiadores que construyen discursos en pro de la esfera de poder. Las pistas irónicas diseminadas en la novela nos inducen a creer que la supuesta crónica expuesta en el paratexto es solo un distractor que desorientó la lectura de la crítica.

Contradictoriamente a la ironización del discurso histórico se insertan datos históricos en RPR. El marco histórico de RPR no es construido cronológicamente, sino a través de giros temporales que permiten alternar los tiempos con el fin de interrelacionar el pasado con el presente de la novela. Así, el plano histórico en el que Fortunato evade a los guardias civiles para avisar a la comunidad que vienen a desalojarlos de sus tierras es interrumpido por el narrador para relatar ciertos datos históricos del pasado.
[…] Fortunato cruzó el control y avanzó, cautelosamente, trescientos metros, luego empezó a trotar. La pampa resplandecía. La guerra de 1930, con Colombia la perdimos. Presentimientos amargos trotaban con la lengua fuera. Pero entre 1900 y 1911 en el Putumayo se extrajeron 4.000 toneladas de caucho a costa de 30.000 huitotos. Buen precio: siete vidas por tonelada (359).
La tragedia andina es anticipada por los datos históricos y estadísticos que el narrador proporciona de la muerte de un grupo indígena en circunstancias similares. Los hechos del pasado asociados al presente narrado sugieren que este será uno de los tantos finales trágicos de los grupos indígenas que se atreven a defender una tierra que siempre será ajena y objeto de ambición y riqueza de los extranjeros.

La postura del narrador no se limita a narrar la tragedia andina, pues es usual que incorpore en el discurso narrativo sus expresiones irónicas que revelan la desazón espiritual del narrador ante las atrocidades que comete la clase dominante con los desposeídos de privilegios.

Nótese, también, cómo el narrador enumera las guerras perdidas con los extranjeros y las contrasta con las guerras internas ganadas a los grupos indígenas que no figuran en los textos:
Ocho guerras perdidas en el extranjero; pero, en cambio, cuántas guerras ganadas contra los propios peruanos. La no declarada guerra contra el indio Atusparia la ganamos: mil muertos. No figuran en los textos. Constan en cambio, los sesenta muertos del conflicto de 1866 con España. El 3° de infantería ganó solito, en 1924, la guerra contra los indios de Huancané: cuatro mil muertos (359-360).
(…) Los combates del sexenio de Manuel Prado también las ganamos: 1956, combate de Yanacoto, tres muertos; 1957, combates de Chin-Chin y Toquepala, doce muertos; 1958, combates de Chepén, Atacocha y Cuzco, nueve muertos; 1959, combates de Casagrande, Calipuy y Chimbote, siete muertos. Y en los pocos meses de 1960, combates de Paramonga, Pillao y Tingo María, dieciséis muertos (360-361).
                    Somos los niños más engreídos
                    de esta bella y noble ciudad
                    por nuestra gracia y sagacidad (361)
¿Pretende RPR ser una novela histórica al presentar datos históricos? Creemos que la intención del autor es novelar y demostrar que, a partir de la ficción, se puede ficcionalizar los hechos y revelar verdades metafóricas más contundentes y efectivas que las del discurso histórico15. Nótese que, tras la revelación del narrador de los abusos de las guerras militares frente a los grupos indígenas, surge un fondo musical que adquiere por un lado un sentido metafórico. La letra de la pieza musical alude a los “niños más engreídos”, metáfora de las autoridades que conforman la esfera de poder.

Aunque se perciben datos históricos en RPR, hay un tiempo mítico16 vs. un tiempo histórico. El narrador nos presenta los hechos desde una perspectiva mítica e irracional, contraria al discurso histórico, por ello, el tiempo histórico en RPR está subordinado al tiempo mítico en la novela. Creemos que los datos históricos están insertos en el tiempo de la novela a modo de cortesía del narrador para que el lector compare los diversos puntos históricos pasados con el presente de los personajes que siempre concluyen en masacre.

La estrategia irónica hacia el discurso de los cronistas e historiadores pasó desapercibida a la lectura de la crítica. Sin embargo, resulta evidente la intención del autor implícito de distanciarse de aquellos a partir de las huellas en el texto de signos de puntuación que nos alertan sus distancias respecto al otro discurso: “–¿era noche, era día?–”, “¿Podía establecerse el suceso sin un cuidadoso examen?”, «colectivo». Preguntas retóricas cuyo juicio de valor tiene un objetivo en el subtexto del discurso: relativizar las verdades históricas aparentes y lo finito. Son mecanismos que nos permiten evocar un discurso irónico para relativizar y cuestionar las verdades aparentes.

Considerar que el autor implícito realiza una mixtura de discursos, a partir de la huella de otros géneros, es una idea que desestimamos ante las huellas irónicas del autor implícito en la construcción del discurso interno del narrador en la novela. Consideramos que quien se define desde una determinada postura, no se refiere despectivamente con quienes se identifica: “ciertos cronistas afirman”, “otros memorialistas discrepan”, “Así razonan ciertos historiadores”. Índice de la distancia no solo a los mismos, sino como crítica irónica y paródica de los discursos que están al servicio del poder.

En nuestra opinión, si el autor implícito quería acercarnos a los hechos que acontecieron en Cerro de Pasco, no pretendía hacerlo desde la postura documental de la historia o la crónica que significaría acercarnos a los hechos desde la perspectiva que precisamente critica, sino acercarnos desde la perspectiva del indígena con sus relatos fantásticos ante la mirada occidental. Ver a continuación el cuadro17 en el que señalamos el juego irónico entre instancias discursivas entre la Noticia (paratexto) y el texto:


RPR no pretende ser una crónica convencional aceptada por las clases dominantes, sino busca su propia estrategia de configuración que subvierta el discurso histórico: la ironía narrativa. Así, tras la aparente configuración de los hechos desde la perspectiva del cronista hay una relación dialéctica entre la Noticia (paratexto) y el discurso de la novela donde los conceptos relacionados a la representación a partir del discurso histórico y el discurso de la ficción se contraponen con la única intención de desmitificar aquellos discursos (la prensa, la Historia, la narrativa indigenista, la narrativa realista) que se pretendieron documentales y optaron por la indiferencia a la problemática andina (Lorena García, 2010b).

La pretensión de asumir ciertos roles son, en realidad, una máscara retórica del “yo” que pretende documentar con fidelidad la realidad en el orden de lo aparente; sin embargo, los cronistas e historiadores, son ironizados por el “yo” narrante con focalización omnisciente. Este descentramiento del narrador es una característica de la narrativa postmoderna y de la ironía para velar el discurso de máscara en máscara.

La práctica discursiva histórica será relativizada, en el plano del contenido, y a nivel macroestructural, el discurso histórico será ironizado por el discurso literario encabezado por una figura ficticia creada por el autor: el narrador irónico. Por tanto, el contraste intencional entre los conceptos: el discurso historiográfico (crónica y la Historia) y el discurso de la ficción (novela) permiten la configuración de una ironía hacia la práctica discursiva histórica y documental con los que mantiene una relación hipertextual.

Sobre la hipertextualidad, Genette señala que consiste en la relación que une a un texto B (hipertexto) a un texto anterior A, al que denomina hipotexto (Genette, 1989b: 14). Esta relación hipertextual, en RPR, está determinada por el discurso de los hipotextos (la crónica, la Historia, el indigenismo) presentes en el paratexto (Noticia) que funge de máscara discursiva.

Considerando la postura postmoderna de escritura del autor, creemos que no buscó hacer con la novela una copia exacta de la realidad, porque para el autor esa no es la meta de la novela postmoderna y con esto queremos responder a quienes lo acusaron de traidor de la historia por ficcionalizar los hechos. RPR es una novela irónica que incluye en el objeto de sus ironías a los discursos de la crónica periodística, a la Historia, al indigenismo y realismo cuyos discursos también fueron convocados en la Noticia a fin de cuestionar los modelos de la razón que la sostienen.


Notas:


1. En: Bensoussan, Albert. “Manuel Scorza: “Yo viajo del mito a la realidad”. En: Crisis, abril, año 1, N° 12, 1974, p. 41.

2. Ibíd.: 41.

3. Ver el artículo de Rodolfo Orozco: “Sorda tensión crece en Pasco”. En: el diario Expreso, Lima, domingo 4 de marzo de 1962, p. 1.

4. “En 1937, “La Cerro” por medio de un denuncio se apoderó de las minas de carbón ubicadas en la zona de Vichuschaca “cuyo terreno superficial pertenecía a la comunidad de Rancas”. La compañía, valiéndose de una serie de subterfugios y festinaciones de tramites firmó un documento de permuta a favor de la Comunidad “pagando su valor a justa tasación”. En 1960, la compañía minera Casablanca ocupó, sin consentimiento, una hectárea de tierras de Rancas para construir una represa. Con esta agresión, la comunidad perdió cascajo y arena que vendía a la Compañía Minera Atacocha y al Consejo Provincial de Cerro de Pasco […] En aquella coyuntura las comunidades se declaran en son de guerra. Optaron por la acción directa y recuperaron sus tierras” (Kapsoli, 1985: 60-65).

5. Si bien los mineros son una consecuencia del desempleo de los comuneros ambos tienen diferentes motivaciones: “A pesar de que el obrero es también campesino; sindicalmente tiene otro comportamiento que como campesino (…) su conducta no está inspirada por los espíritus, está inspirada por la lucha de las clases, por la huelga o la marcha” (Genaro Ledesma; citado en Dunia Gras, 1998: 179).

6. En 1962, Manuel Scorza forma parte del Movimiento Comunal del Perú en defensa de los derechos del campesinado indígena. Tras su recorrido en los Andes Centrales, denuncia los abusos que sufren los campesinos en los medios de comunicación (prensa periodística y televisión). Motivo por el que en 1968 abandona el Perú:

Asistí a las más terribles escenas: prisiones, fusilamientos, masacres asaltos. La prensa no informaba nada y a los que queríamos denunciar la situación nos reprimían. Yo fui enjuiciado junto a otros participantes, acusado de atacar la seguridad del Estado, con mayúscula. Yo era pasible de cinco años de cárcel, así que decidí salir del país. (Manuel Scorza, citado en Juan González, 1999: 28).

Durante su exilio, Manuel Scorza concluyó la novela en París y publica en 1970, en Barcelona, los hechos ocurridos en Cerro de Pasco bajo nuevos presupuestos estéticos, bajo nuevos horizontes de expectativas.

7. Rodolfo Orozco, enviado especial del diario Expreso, narraba el día sábado 3 de marzo en su artículo que la noche del viernes 2, Cerro de Pasco comenzó a agitarse con la llegada sorpresiva de 500 guardias de asalto, armados de ametralladoras y bombas lacrimógenas. Operación que se había repetido en noviembre del año pasado.
Esta vez ha enviado 500, y una oficialidad compuesta por un Coronel, 10 capitanes, 12 tenientes y 10 subtenientes. Viajaron también elementos de investigaciones, al mando del Subinspector Pablo Zelaya Robles. […]
Los comuneros tampoco permanecen inactivos y ya han mantenido una reunión conjunta con los dirigentes sindicales de la localidad y de la poderosa Federación Regional de Trabajadores Mineros y Metalúrgicos del Centro.
En previsión de una violenta intervención policial, se habría acordado iniciar una huelga general. Pero todo está supeditado al arribo, de un momento a otro, del abogado de las comunidades Dr. Genaro Ledesma, quien ayer fue puesto en libertad, en Lima.
Ver artículo de Rodolfo Orozco: “Sorda tensión crece en Pasco”. En: el diario Expreso, Lima, sábado 3 de marzo de 1962, p. 3.

8. La “Operación limpieza” consistía en desalojar a los comuneros de San Pedro de Yanahuanca de las haciendas “Uchumarca”, “Pacoyán”, “Pumayares” y “Los Diezmos”, que fueron invadidas hace 5 meses. Ver artículo: Comercio, Lima, 4 de marzo de 1962, pp. 1 y 10.

9. En: Expreso, Lima, 4 de marzo de 1962, p. 1.

10. En: Comercio, Lima, 4 de marzo de 1962.

11. En: La Prensa, Lima, domingo 4 de marzo de 1962, p. 1.

12. Para demostrar la solidaridad y adhesión a la causa de los campesinos, llegaban comunicados al diario Expreso. En: Expreso, lunes 5 de marzo de 1962, p.1.

13. Ver el anexo n° 3 de la tesis.

14. Mauro Mamani (2005) señala esta idea en su artículo “Estatuto real de Redoble por Rancas”. En: Lhymen, Revista de cultura y literatura, IV, nº 3, pp. 85-96.

15. Tras la publicación de la novela, Scorza reveló que el sorpresivo eco de su libro sacudió al Perú y que Héctor Chacón, después de once años de prisión, fue amnistiado por Juan Velasco Alvarado el 28 de julio de 1971. “[El] general Morales Bermúdez, presidente del Perú después de Velasco Alvarado, decide continuar la reforma agraria anunciada al país, lo hace precisamente en Rancas. ¿Por qué? Según Manuel Scorza porque: «la literatura cumplía una función gracias a la novela. La rebelión de Rancas salió del anonimato a la evidencia»” (Juan González, 1999: 29). Hecho que sustentaba la poeticidad, el valor de la eficacia estética de RPR.

16. La narrativa de Scorza tiene un tiempo distinto y ajeno al de la Historia: un tiempo comunitario (Hugo Neira, 1985: 94). Es un tiempo mítico, cíclico que en la novela no está supeditado a la Historia, es ésta quien está subordinada al tiempo mítico en la novela.

17. El cuadro es una propuesta personal a partir de la interpretación de las intenciones contrastantes entre la Noticia (paratexto) y el texto.

Fuente: García, Lorena. "Capítulo cuarto". En: La función estética y crítica de la ironía en Redoble por Rancas. Tesis para obtener el grado de Licenciado en Literatura, 2011, pp. 138-156.

Ver también: García, Lorena. "La figuración irónica en Redoble por Rancas". Trabajo presentado en el "III Encuentro Interfacultades de Estudiantes Investigadores 2006", UNFV, setiembre de 2006. "La ironía, eje estructural en la novela Redoble por Rancas". Trabajo presentado en el "I Encuentro de Jóvenes investigadores en Literatura Peruana", UNMSM, junio de 2010. "Máscaras de la representación en la novela Redoble por Rancas". Trabajo presentado en el "Coloquio de Literatura Regiones del Sur", UNMSM, noviembre de 2010.

18 noviembre 2010

Coloquio de Literatura "Regiones del Sur".

COLOQUIO DE LITERATURA
"REGIONES DEL SUR"

18 Y 19 DE NOVIEMBRE DE 2010


PROGRAMA

1er DÍA
JUEVES 18 DE NOVIEMBRE

Lugar: Auditorio auxiliar C-3-3



Inauguración 09:45 – 10:00 hrs.
“Estatuas humanas” a cargo de Carmen Aroní


Mesa 1 10:00 – 11:30 hrs.
Tensionalidad y representación: cuatro entradas para la literatura del sur

Saúl Domínguez
La lírica quechua y los problemas de su traducción

Dorian Espezúa Salmón
La literatura puneña en perspectiva

Nécker Salazar Mejía
Tradición y modernidad en Ciro Alegría y José María Arguedas

Jacobo Alva Mendo
Memorias e imágenes de hacendados y haciendas en los andes



Mesa 2 11:40 – 13:00 hrs.
Nuevas lecturas sobre poesía sureña: Arequipa, Puno y Ayacucho

Arturo Caballero
Alberto Hidalgo y el simplismo

Antonio Rodríguez Flores
Un chullo de poemas de Guillermo Mercado

Hans Enciso Choquehuanca
La desestructuración del sujeto misti en la poesía quechua de César Guardia Mayorga

Luis Sulca Romero
La configuración del indio en Choza de Efraín Miranda


RECESO


Mesa 3 14:00 – 15:30 hrs.
Regiones y conflictos sociales: la literatura del sur en debate

Jorge Vergara
Región y centro: Jorge Polar y el debate de la literatura arequipeña

César Copacondori
Aproximación al concepto de región desde la situación

Francisco Najarro Rimari
Para releer a Hildebrando Pérez Huarancca. La crítica en torno a Los ilegítimos

Crisóstomo Gamboa Mendoza
Las múltiples formas de ejercer la violencia física en la narrativa ayacuchana


Mesa 4 15:40 – 17:10 hrs.
Categorías andinas y tradición oral

Aliza Yanes
Cómo el Apu Ausangate ganó la guerra: divinidad local contra el auca

Sara Viera Mendoza
Las tensiones de la memoria en la tradición oral de Pisco

Tania Pariona Icochea
El sujeto andino de poder: Testimonio de Marcelina Núñez, partera

Pablo Landeo
Categorías andinas: posturas anticolonialistas para el conocimiento del Mundo Andino desde las tradiciones orales


Mesa 5 17:10 – 18:30 hrs.
Circuitos literarios y representación de personajes andinos

Ricardo Vírhuez
Entorno a producción de textos andinos

Washigton Córdova Huamán
La memoria y los personajes andinos en los testimonios de la literatura oral

José Luis Ayala
La creación literaria en la región de Puno


2do DÍA
VIERNES 19 DE NOVIEMBRE

Lugar: Auditorio Principal

Mesa 6 10:30 – 12:00 hrs.
Tradición oral y poéticas regionales

Jorge Terán Morveli
"Y la Virgen nos escogió". Reflexiones en torno a narraciones orales mistis sobre la Virgen del Carmen

Giuliano Terrones
Lonccos y huarocclleros de las quepiñadas mías: una aproximación a la poética loncca

Dimas Arrieta
Una poética andina en la poesía de Boris Espezúa

Mauro Mamani Macedo
Notas sobre la narrativa puneña: Churata, Jayka, Padilla y Reynoso



Mesa 7 12: 05 – 13:15 hrs.
Testimonio, religiosidad y huaylías quechuas

Jun Isa Santa Cruz
Sincretismo religioso: relatos orales de Huancavelica

Carlos Espinoza Huañahui
La expiación de culpas a través del Tinkuy en cuatro cantos quechuas de la Huaylía de Antabamba-Apurimac

Edwin Chillcce Canales
Problemática y respuesta a la categoría Runa representado en Ñoqanchik runakuna, Nosotros los humanos, de Ricardo Valderrama y Carmen Escalante


RECESO


Mesa 8 15:00 – 16:30 hrs.
La literatura del sur: nuevas lecturas, nuevas propuestas

Richard Leonardo
Una mirada a Jorge, el hijo del pueblo

Lorena García
Máscaras de la representación en la novela Redoble por Rancas

Edith Pérez Orozco
Lectura comparativa sobre imágenes icónicas en Rosa Cuchillo de Óscar Colchado Lucio

Christiam Marcelo Padilla
Aproximación a los videos de los cómicos ambulantes de Huancayo, Cuzco y Puno



Clausura
Acto Cultural 16:30 – 19:00 hrs.
Declamación a cargo de Carmen Aroní
Canto a cargo de Jesenía Alanya y los amigos del folklore
Upyaykusunchik (Brindis)

29 junio 2010

PROGRAMA DEL I ENCUENTRO DE JÓVENES INVESTIGADORES EN LITERATURA PERUANA

UNIVERSIDAD NACIONAL MAYOR DE SAN MARCOS
FACULTAD DE LETRAS Y CIENCIAS HUMANAS
INSTITUTO DE INVESTIGACIONES HUMANÍSTICAS
ESCUELA ACADÉMICO PROFESIONAL DE LITERATURA

"I ENCUENTRO DE JÓVENES INVESTIGADORES
EN LITERATURA PERUANA"

Programa


LUNES 5 DE JULIO DE 2010

3.30 p.m.
Inauguración

Dr. Jorge Valenzuela Garcés, Director del Instituto de Investigaciones Humanísticas de la Facultad de Letras y Ciencias Humanas de la UNMSM.

Lic. Manuel Larrú Salazar, Director de la Escuela Académico Profesional de la Facultad de Letras de la UNMSM.


Presentador: Dante Ramírez La Torre

3.45 p.m. a 5.30 p.m.

Mesa 1 La novela peruana: nuevas aproximaciones

Lorena García Pizarro (UNFV) La ironía, eje estructural en la novela Redoble por Rancas.
Jorge Ramos Cabezas (UNMSM) Una lectura de Los geniecillos dominicales de Julio Ramón Ribeyro.
Víctor Huamalíes Chirito (UNFV) Los indios y la esperanza trágica de la modernidad en la novela Lázaro de Ciro Alegría.
Dante Ramírez La Torre (UNMSM) La poética neorrealista en El sexto: la construcción de la marginalidad.

Moderador: Daniel Carrillo Jara


5.30 p.m. a 7.00 p.m.

Mesa 2 La generación del cincuenta en debate

César Augusto López Núñez (UNMSM) Dejar de ser para estar: Notas sobre la poética de Enrique Congrains en Lima, hora cero.
Lenin Heredia Mimbela (UNMSM) Conciencia de la crisis: visión del mundo en Prosas apátridas de Julio Ramón Ribeyro.
Douglas Javier Rubio Bautista (UNMSM) Transgresión e ideología: los lazos sociales tras la irrupción de lo real en Lima, hora cero de Enrique Congrains Martín.
Christian Elguera Olórtegui (UNMSM) Desvestir el poder: mirada y función del niño en El señor gallinazo vuelve a Lima, Los Íngar y La tierra prometida.


Moderador: Lenin Pantoja


Obsequio de diversas publicaciones a los asistentes al I Encuentro de jóvenes investigadores en Literatura Peruana.


MARTES 6 DE JULIO DE 2010


3.00 p.m.

Disertación central

Mg. Miguel Ángel Huamán (UNMSM) Consideraciones en torno a la investigación en Literatura Peruana

Presentador: Lisandro Solís


3.30 p.m. a 5.00 p.m.

Mesa 3 Discursos marginales en la narrativa peruana

Sara Viera (UNMSM) El testimonio y los límites de la representación en Hijas de Kavillaca. Tradición oral de mujeres de Huarochirí.
Christian Espinoza Calle (UNMSM) La pulsión de muerte en la narrativa de José B. Adolph.
Daniel Carrillo Jara (UNMSM) La narrativa migrante de Gregorio Martínez

Moderador: Lisandro Solís



5.00 p.m. a 6.30 p.m.

Mesa 4 Procesos literarios, narrativas dialógicas y campos intelectuales en la literatura peruana

Guillermo Gutiérrez Cuadros (UNMSM) Entre los límites de dos estéticas y el tránsito hacia una nueva era: Apuntes sobre la tensión entre la formación de la identidad peruana y el proceso emancipador a través de la literatura.
César Arenas Ulloa (UNMSM) Una Lima que se va. Composición dialógica y recepción poliacrótica en Una novela limeña (1920).
Lisandro Jesús Solís Gómez (UNMSM) Soy un rabdomante: la imagen del intelectual en los ensayos de Sebastián Salazar Bondy.

Moderador: Douglas Rubio




6.30 p.m. a 7.00 p.m.
Sesión de clausura

Dr. Jorge Valenzuela Garcés
Balance del I Encuentro de jóvenes investigadores en Literatura Peruana


Obsequio de diversas publicaciones a los asistentes al I Encuentro de jóvenes investigadores en Literatura Peruana.