02 agosto 2013

"Celebración" de Jorge Eduardo Eielson: De la escritura poética visual a la escritura rítmica

 

Celebración de Jorge Eduardo Eielson:
De la escritura poética visual[1]a la escritura rítmica

A todos aquellos que, como yo;
 aman el jazz y las estrellas

Jorge Eduardo Eielson


1. Introducción
 El objetivo del análisis del poemario Celebración (1990-1992) de Jorge Eduardo Eielson consiste en demostrar que: a) hay un desplazamiento del interés de Eielson de la poesía visual hacia una poesía sonora o musical a partir del ritmo; b) la referencia constante a los instrumentos musicales en los poemas no solo refuerza la idea señalada anteriormente, sino que revelan la distancia estilística hacia su poesía anterior y c) el desarrollo de estos elementos musicales referenciales como tópicos en el texto apelan a la integración del sujeto a algo místico: la música. Con el que se retoma la idea de la cosificación del individuo de sus primeros poemas hacia la humanización de este a partir de la presencia de la música en la naturaleza y en el hombre.

2. Los motivos como pretexto para la configuración de la escritura sonora
Para Víctor Coral (2006), Celebración (1990-1992) y Sin título (1994-1998) revelan una involución poética del autor frente a la poesía anterior; sin embargo, apreciamos que en Celebraciónhay una relación intertextual con su poética anterior de carácter temática[2] y estilística. Al respecto, Pedro Granados (2006) da cuenta de la sintaxis poética eielsoniana de su último periodo en el poema “Una mujer duerme a mi lado”:

                                          Secuencia Contrapunto real
                                          Métrica real rítmico-semántico

Como si fuera de tierra                       8                     4 - 7
Y yo veo ya mi cuerpo que florece    12             5 - 7 - 11
En su útero rosado                              7                    2 - 6

El contrapunto rítmico-semántico que Granados reconoce en el poema, también lo encontramos en los poemas de Celebración. Aunque el poemario está constituido de poemas con diversos motivos: “A un pájaro de nombre Charlie”, “Vincent”, “Nazca”, “Sobre la luz” y “Gardalis”, ciertos poemas gozan de una unidad rítmica interna conformada por la cadencia de las palabras seleccionadas creemos que con la deliberada intención del sujeto poéticode sugerir, en primer lugar, una musicalidad en los versos:
                                                   Secuencia Contrapunto real
                                                                       Métrica real      rítmico-semántico
(Todo era ritmo entonces                     9                      5 - 8
Tambor el cielo entero                         8                       4 - 7
Tambor la luna llena                            7                 2 - 4  - 6
Y todo lo que nos rodeaba                  10                2 - 5 - 9
Tambores solamente                           7                       2 - 6
                                                                                                        (Celebración, 2001, 12)

Creemos que la presencia de la escritura rítmica en el poema y en los otros apela a la musicalidad en la configuración de una nueva escritura sonora. Esta es reforzada por la presencia de las imágenes de objetos musicales. Dichos objetos son los motivos de enunciación, pero también efecto como si el referente (tamborasociado al cielo, a la luna) o la imagen de elementos musicales (tambor, flauta) precisaran del apoyo de la musicalidad interna de la escritura del poema. Creemos que esto responde a una necesidad que demostraremos después.
En ese sentido notamos que en los poemas de Celebración se superponen varios niveles: lo que se dice o refiere en el poema (el ritmo, la música); las imágenes sonoras generadas por el tambor y la flauta aludidos; la escritura sonora en la selección de las palabras graves todas están justificadas en la exaltación de la música como pretexto para desarrollar un nuevo concepto poético en torno a la misma.
La idea que pretende proyectar el sujeto poético con la superposición de imágenes: artefactos musicales asociados al cuerpo (“Tambor la piel humana” (12), “Si alguna vez confundes/ tu corazón con tu sexo y tu sexo/ con un saxofón que llora” (9)); al espacio (“Tambor el cielo entero/ Tambor la luna llena (12)); y finalmente la sonoridad asociada a la escritura(“Aunque de falta de ritmo…/ Nace el ritmo” (12)).
El ritmo al que alude el enunciador lírico está en la naturaleza, en el espacio todo aquello que rodea al hombre, pero que este no lo puede apreciarlo porque esta entregado a la subjetividad de la colectividad. Así como el ritmo en el universo de la representación es libre y fluye en el espacio, del mismo modo, el ritmo de la escritura poética del sujeto poético debe ser libre, pero eso no le resta armonía al corpus.
Lo poético en los versos de Celebración ya no se centra solo en lo visual; sino, en lo sonoro, donde las palabras graves construyen un ritmo que se impone en el poema, pero no de modo arbitrario, sino en busca del sentido de la existencia del mismo, a partir del flujo de la cadencia de las palabras en aras de la musicalidad interna del poema.
Nace el ritmo/
que no es tiempo ni sentido/
Ni tampoco alborozo/
sino más bien latido”
(Celebración, 2001, 12)

El ritmo, en este poema, es asociado a lo vital, pero también a lo sagrado: “Infinitas flautas/ De oxígeno divino/ Que tampoco es nada/ sino ritmo” Los objetos o artefactos musicales dejan de ser meros objetos para convertirse en el medio de transmisión de lo ideal, lo sacro representado en la música como se puede apreciar en los siguientes versos:

¿Recuerdas cuando tocaba
Round aboutmidnight o Perdido
Y toda Nueva York se arrodillaba
Como si hubiera visto a Dios
En traje Oscuro y saxofón que llora?
                                           (Celebración, 2001, 9).

La misma epígrafe enfatiza la exaltación del sujeto poético a la música: “A todos aquellos que, como yo; / aman el jazz y las estrellas” (8). La presencia de la música y la escritura rítmica no puede ser coincidencia en los poemas Celebración pese a la variedad temática de los mismos. Creemos que el desplazamiento de Eielson de la poética de lo visual a lo sonoro tiene que ver con el cambio de la subjetividad del individuo hacia el arte.
Para Jitrik (citado en González 1983) los poetas modernistas buscaban representar, en el arte, el artefacto de manufactura a partir del código mimético, lo que para Aníbal González (1983) responde, en realidad, a la necesidad de representarlos discursos de la época. La inclusión y representación de la máquina y la consiguiente cosificación del individuo serán abordados desde diferentes aristas por los poetas vanguardistas peruanos y sin duda, también, por Eielson.
La manifestación de la crisis de sentido del hombre moderno que Lisbeth Talledo (2009) reconoce en Noche oscura del cuerpo, en nuestra opinión, también será retomada en Celebración, en la que se pretenderá desarrollar una nueva sensibilidad ya no en lo visual, sino en la melodía, en el sonido en búsqueda de una nueva sensibilidad que desentrañe aquello que siempre ha estado ahí en la naturaleza; pero que la modernidad ha menoscabado en la sensibilidad del hombre por eso siempre aparece el artefacto musical triste, en Celebración, como una representación simbólica de la deshumanización del hombre ante la trompeta que toca sin dar tregua o como en los siguientes versos:
Si te parece que no sabes nada
Porque no puedes decir nada
Ni sobre el amor ni sobre el ritmo
Si en vez de la fórmula sagrada
De la imposible nota jamás escuchada
Encuentras solo silencio  oscuridad  entropía
                                          (Celebración, 2001, 14)
En nuestra opinión, la poética visual de Eielson responde a la exaltación escritural de aquello que el sujeto moderno ha asimilado a su imaginario desde que la máquina ha incursionado a la modernidad. El sujeto se ha entregado a la contemplación sin cuestionar nada. Esto ha anulado su capacidad crítica y de reflexión.
Por tanto, creemos que la poética del ritmo o sonora que nosotros proponemos no solo es un desvío poético; sino, pretende devolver al hombre ahora postmoderno la dignidad de entregarse a la musicalidad latente en la naturaleza no visible para el sujeto cosificado. El interés por la música no es una novedad en Celebración, esta ya estaba presente en Reinos. Dichos indicios adquieren ahora un protagonismo cíclico con el que se cierra el proyecto de la representación de la subjetividad del hombre en la escritura.
Porque de ritmo somo
Y hasta de ritmo
Aunque de falta de ritmo
Morimos. Con nosotros
Nace el ritmo
                                     (Celebración, 2001, 12)

Resulta interesante ver cómo el ritmo cobra protagonismo en el universo poético, cómo los artefactos de música son humanizados (el saxofón que llora, que es asociado al sexo, el saxofón que no da tregua), el saxofón asociado a la melancolía a la aflicción es una representación simbólica de la infelicidad del hombre pero a su vez la música que se sugiere solo puede ser portadora de la libertad espiritual del hombre:

Acaso la música no es la medida
La suma total de cuanto existe
Y nuestra propia vida solo el sonido
De una orquesta que se afina noche y día
                                            (Celebración, 2001, 11)

Al ser incorporado el hombre a la música como ente superior a la existencia del individuo y el universo, solo esta puede restituirlo a su condición de hombre, pero para ello debe ser capaz de desentrañar la presencia de esta en el espacio “Y todo lo que nos rodeaba/ Tambores solamente” (12). De lo contrario la deshumanización vanguardista lo relega a su condición de cosa sin sensibilidad.
Celebración establece los vasos comunicantes entre los primeros poemas y en especial en Noche oscura del cuerpo; mientras en el primero el poeta apela a la deshumanización del hombre en el segundo, a la humanización de este a través de la sensibilidad a partir de la repetición de los semas hombre, mono, gorila en un espacio donde la música los resignifica.
Si antes estábamos ante la metáfora de la deshumanización del hombre cosificado en los objetos, ahora hay una búsqueda de la humanización de este planteado en el tambor, la flauta, instrumentos que poseen una cualidad de lo efímero
Por tanto, queremos concluir en esta breve ponencia que con el poemario Celebración se cierra la idea de la cosificación del individuo de sus primeros poemas hacia la humanización a partir de la presencia de la música en la naturaleza, del ritmo como representación simbólica de la subjetividad ideal y sensible en el individuo actual. También, queremos enfatizar que la presencia musical en los poemas no eliminan la presencia de las imágenes en Celebración, estas persisten y se superponen unas a otras. Así está la imagen del tambor, de la flauta que apela a una segunda imagen sonora, y esta a su vez es reforzada por la escritura rítmica de los versos.


             Bibliografía

             CORAL, Víctor. “Celebración sin título: la poesía última de Jorge Eduardo
Eielson”. Letras.s.5.com. Archivo Eielson. 20 de Julio de 2013.

              EIELSON, Jorge. Celebración. Lima: Jaime Campodónico, 2001.

              GRANADOS, Pedro. “El des/nudo de la reciente poesía de J. E. Eielson”.
Letras.s.5.com. Archivo Eielson. 20 de Julio de 2013. <http://www.letras.s5.com/pg200605.htm>

              OVIEDO, Jose Miguel. “Arte, palabra y gesto de Eielson”. Filadelfia, junio - julio
2005. Letras libres. 30 de julio de 2013.

              TARAZONA, Emilio. La poética visual de Jorge Eielson. 25 de julio de 2013.

              TALLEDO, Lisbeth. “Manifestación de la crisis de sentido en el hombre
moderno en Noche oscura del cuerpo de Jorge Eduardo Eielson. Tesis de Licenciatura, Universidad Nacional Mayor de San Marcos, Facultad de Letras 2009.


[1] “Para Eielson, lo poético es una cualidad que se extiende indistintamente a una amplitud de territorios que involucran una multiplicidad de prácticas impulsadas por una sola búsqueda y proceso artístico que, en su caso, no encuentra en la frontera de los diversos géneros o áreas específicos de las disciplinas artísticas un obstáculo suficientemente capaz de imponer a su obra alguna restricción” (Tarazona 15-6). Es esa mezcla de géneros la que le permite desarrollar en poesía la poética visual tan característica a la poesía de Eielson, Cesar Moro y Blanca Varela.

[2] El tema constante que recorre la poesía de Eielson es la repetición de los objetos el cuerpo, el hombre, la camisa, el pantalón que aluden a la cosificación del hombre reducido a un botón. La manifestación de la crisis de sentido del hombre moderno que Lisbeth Talledo (2009) reconoce en Noche oscura del cuerpo será retomada en Celebración, en la que se pretenderá desarrollar una nueva sensibilidad ya no en lo visual, sino en la melodía, en la sonoridad de las palabras y las imágenes como desarrollaremos después. 

No hay comentarios.:

Publicar un comentario