Celebración de Jorge Eduardo Eielson:
De la
escritura poética visual[1]a la escritura rítmica
A todos aquellos que, como yo;
aman el jazz y las
estrellas
Jorge Eduardo
Eielson
1. Introducción
El objetivo del análisis del poemario Celebración (1990-1992) de Jorge Eduardo
Eielson consiste en demostrar que: a) hay un desplazamiento del
interés de Eielson de la poesía visual hacia una poesía sonora o musical a partir del ritmo; b) la
referencia constante a los instrumentos musicales en los poemas no solo refuerza
la idea señalada anteriormente, sino que revelan la distancia estilística hacia
su poesía anterior y c) el desarrollo de estos elementos musicales
referenciales como tópicos en el texto apelan a la integración del sujeto a
algo místico: la música. Con el que se retoma la idea de la cosificación del
individuo de sus primeros poemas hacia la humanización de este a partir de la
presencia de la música en la naturaleza y en el hombre.
2. Los
motivos como pretexto para la configuración de la escritura sonora
Para Víctor Coral (2006), Celebración (1990-1992) y Sin
título (1994-1998) revelan una involución poética del autor frente a la
poesía anterior; sin embargo, apreciamos que en Celebraciónhay una relación intertextual con su poética anterior de
carácter temática[2] y
estilística. Al respecto, Pedro Granados (2006) da cuenta de la sintaxis
poética eielsoniana de su último periodo en el poema “Una mujer duerme a mi
lado”:
Secuencia
Contrapunto real
Métrica real rítmico-semántico
Como
si fuera de tierra
8 4 - 7
Y
yo veo ya mi cuerpo que florece 12 5 - 7 - 11
En
su útero rosado
7 2 - 6
El contrapunto rítmico-semántico que Granados
reconoce en el poema, también lo encontramos en los poemas de Celebración. Aunque el poemario está constituido
de poemas con diversos motivos: “A un pájaro de nombre Charlie”, “Vincent”,
“Nazca”, “Sobre la luz” y “Gardalis”, ciertos poemas gozan de una unidad
rítmica interna conformada por la cadencia de las palabras seleccionadas
creemos que con la deliberada intención del sujeto poéticode sugerir, en primer
lugar, una musicalidad en los versos:
Secuencia Contrapunto real
Métrica real rítmico-semántico
(Todo era ritmo
entonces 9 5 - 8
Tambor el cielo
entero 8 4 - 7
Tambor la luna
llena 7 2 - 4 - 6
Y todo lo que
nos rodeaba 10 2 - 5 - 9
Tambores solamente 7 2 - 6
(Celebración, 2001, 12)
Creemos que la presencia de la escritura
rítmica en el poema y en los otros apela a la musicalidad en la configuración
de una nueva escritura sonora. Esta es reforzada por la presencia de las
imágenes de objetos musicales. Dichos objetos son los motivos de enunciación,
pero también efecto como si el referente (tamborasociado al cielo, a la luna) o
la imagen de elementos musicales (tambor, flauta) precisaran del apoyo de la
musicalidad interna de la escritura del poema. Creemos que esto responde a una
necesidad que demostraremos después.
En ese sentido notamos que en los poemas de Celebración se superponen varios niveles:
lo que se dice o refiere en el poema (el ritmo, la música); las imágenes
sonoras generadas por el tambor y la flauta aludidos; la escritura sonora en la
selección de las palabras graves todas están justificadas en la exaltación de
la música como pretexto para desarrollar un nuevo concepto poético en torno a
la misma.
La idea que pretende proyectar el sujeto
poético con la superposición de imágenes: artefactos musicales asociados al
cuerpo (“Tambor la piel humana” (12),
“Si alguna vez confundes/ tu corazón con tu sexo y tu sexo/ con un saxofón que
llora” (9)); al espacio (“Tambor el cielo
entero/ Tambor la luna llena (12)); y finalmente la sonoridad asociada a la
escritura(“Aunque de falta de ritmo…/
Nace el ritmo” (12)).
El ritmo al que alude el enunciador lírico está
en la naturaleza, en el espacio todo aquello que rodea al hombre, pero que este
no lo puede apreciarlo porque esta entregado a la subjetividad de la
colectividad. Así como el ritmo en el universo de la representación es libre y
fluye en el espacio, del mismo modo, el ritmo de la escritura poética del
sujeto poético debe ser libre, pero eso no le resta armonía al corpus.
Lo poético en los versos de Celebración ya no
se centra solo en lo visual; sino, en lo sonoro, donde las palabras graves
construyen un ritmo que se impone en el poema, pero no de modo arbitrario, sino
en busca del sentido de la existencia del mismo, a partir del flujo de la
cadencia de las palabras en aras de la musicalidad interna del poema.
Nace
el ritmo/
que
no es tiempo ni sentido/
Ni
tampoco alborozo/
sino
más bien latido”
(Celebración, 2001, 12)
El ritmo, en este poema, es asociado a lo
vital, pero también a lo sagrado: “Infinitas flautas/ De oxígeno divino/ Que
tampoco es nada/ sino ritmo” Los objetos o artefactos musicales dejan de ser
meros objetos para convertirse en el medio de transmisión de lo ideal, lo sacro
representado en la música como se puede apreciar en los siguientes versos:
¿Recuerdas cuando tocaba
Round
aboutmidnight o Perdido
Y toda Nueva York se arrodillaba
Como si hubiera visto a Dios
En traje Oscuro y saxofón que llora?
(Celebración, 2001, 9).
La misma epígrafe enfatiza la exaltación del
sujeto poético a la música: “A todos aquellos que, como yo; / aman el jazz y
las estrellas” (8). La presencia de la música y la escritura rítmica no puede
ser coincidencia en los poemas Celebración
pese a la variedad temática de los mismos. Creemos que el desplazamiento de
Eielson de la poética de lo visual a lo sonoro tiene que ver con el cambio de
la subjetividad del individuo hacia el arte.
Para Jitrik (citado
en González 1983) los poetas modernistas buscaban representar, en el arte, el
artefacto de manufactura a partir del código mimético, lo que para Aníbal
González (1983) responde, en realidad, a la necesidad de representarlos
discursos de la época. La inclusión y representación de la máquina y la
consiguiente cosificación del individuo serán abordados desde diferentes
aristas por los poetas vanguardistas peruanos y sin duda, también, por Eielson.
La
manifestación de la crisis de sentido del hombre moderno que Lisbeth Talledo
(2009) reconoce en Noche oscura del
cuerpo, en nuestra opinión, también será retomada en Celebración, en la que se pretenderá desarrollar una nueva
sensibilidad ya no en lo visual, sino en la melodía, en el sonido en búsqueda
de una nueva sensibilidad que desentrañe aquello que siempre ha estado ahí en
la naturaleza; pero que la modernidad ha menoscabado en la sensibilidad del
hombre por eso siempre aparece el artefacto musical triste, en Celebración, como una representación
simbólica de la deshumanización del hombre ante la trompeta que toca sin dar
tregua o como en los siguientes versos:
Si te parece que no sabes nada
Porque no puedes decir nada
Ni sobre el amor ni sobre el ritmo
Si en vez de la fórmula sagrada
De la imposible nota jamás escuchada
Encuentras solo silencio
oscuridad entropía
(Celebración, 2001, 14)
En
nuestra opinión, la poética visual de Eielson responde a la exaltación
escritural de aquello que el sujeto moderno ha asimilado a su imaginario desde
que la máquina ha incursionado a la modernidad. El sujeto se ha entregado a la
contemplación sin cuestionar nada. Esto ha anulado su capacidad crítica y de
reflexión.
Por
tanto, creemos que la poética del ritmo o sonora que nosotros proponemos no
solo es un desvío poético; sino, pretende devolver al hombre ahora postmoderno
la dignidad de entregarse a la musicalidad latente en la naturaleza no visible
para el sujeto cosificado. El interés por la música no es una novedad en Celebración, esta ya estaba presente en Reinos. Dichos indicios adquieren ahora
un protagonismo cíclico con el que se cierra el proyecto de la representación
de la subjetividad del hombre en la escritura.
Porque de ritmo somo
Y hasta de ritmo
Aunque de falta de
ritmo
Morimos. Con nosotros
Nace el ritmo
(Celebración, 2001, 12)
Resulta
interesante ver cómo el ritmo cobra protagonismo en el universo poético, cómo
los artefactos de música son humanizados (el saxofón que llora, que es asociado
al sexo, el saxofón que no da tregua), el saxofón asociado a la melancolía a la
aflicción es una representación simbólica de la infelicidad del hombre pero a
su vez la música que se sugiere solo puede ser portadora de la libertad
espiritual del hombre:
Acaso
la música no es la medida
La
suma total de cuanto existe
Y
nuestra propia vida solo el sonido
De
una orquesta que se afina noche y día
(Celebración, 2001, 11)
Al
ser incorporado el hombre a la música como ente superior a la existencia del
individuo y el universo, solo esta puede restituirlo a su condición de hombre,
pero para ello debe ser capaz de desentrañar la presencia de esta en el espacio
“Y todo lo que nos rodeaba/ Tambores
solamente” (12). De lo contrario la deshumanización vanguardista lo relega
a su condición de cosa sin sensibilidad.
Celebración
establece
los vasos comunicantes entre los primeros poemas y en especial en Noche oscura del cuerpo; mientras en el
primero el poeta apela a la deshumanización del hombre en el segundo, a la
humanización de este a través de la sensibilidad a partir de la repetición de
los semas hombre, mono, gorila en un espacio donde la música los resignifica.
Si antes estábamos ante la metáfora de la
deshumanización del hombre cosificado en los objetos, ahora hay una búsqueda de
la humanización de este planteado en el tambor, la flauta, instrumentos que poseen
una cualidad de lo efímero
Por tanto, queremos concluir en esta breve
ponencia que con el poemario Celebración se
cierra la idea de la cosificación del individuo de sus primeros poemas hacia la
humanización a partir de la presencia de la música en la naturaleza, del ritmo
como representación simbólica de la subjetividad ideal y sensible en el
individuo actual. También, queremos enfatizar que la presencia musical en los
poemas no eliminan la presencia de las imágenes en Celebración, estas persisten y se superponen unas a otras. Así está
la imagen del tambor, de la flauta que apela a una segunda imagen sonora, y
esta a su vez es reforzada por la escritura rítmica de los versos.
Bibliografía
CORAL, Víctor. “Celebración sin título: la
poesía última de Jorge Eduardo
Eielson”. Letras.s.5.com.
Archivo Eielson. 20 de Julio de 2013.
EIELSON,
Jorge. Celebración. Lima: Jaime
Campodónico, 2001.
GRANADOS, Pedro. “El des/nudo de la reciente
poesía de J. E. Eielson”.
OVIEDO, Jose
Miguel. “Arte,
palabra y gesto de Eielson”. Filadelfia, junio - julio
2005. Letras libres. 30 de julio de 2013.
TARAZONA, Emilio. La poética visual de Jorge Eielson. 25 de julio de 2013.
TALLEDO, Lisbeth. “Manifestación de la crisis
de sentido en el hombre
moderno
en Noche oscura del cuerpo de Jorge
Eduardo Eielson. Tesis de
Licenciatura, Universidad Nacional Mayor de San Marcos, Facultad de Letras
2009.
[1] “Para Eielson, lo poético es una
cualidad que se extiende indistintamente a una amplitud de territorios que
involucran una multiplicidad de prácticas impulsadas por una sola búsqueda y
proceso artístico que, en su caso, no encuentra en la frontera de los diversos
géneros o áreas específicos de las disciplinas artísticas un obstáculo
suficientemente capaz de imponer a su obra alguna restricción” (Tarazona 15-6).
Es esa mezcla de géneros la que le permite desarrollar en poesía la poética
visual tan característica a la poesía de Eielson, Cesar Moro y Blanca Varela.
[2] El tema constante que recorre la
poesía de Eielson es la repetición de los objetos el cuerpo, el hombre, la
camisa, el pantalón que aluden a la cosificación del hombre reducido a un
botón. La manifestación de la crisis de sentido del hombre moderno que Lisbeth
Talledo (2009) reconoce en Noche oscura
del cuerpo será retomada en Celebración,
en la que se pretenderá desarrollar una nueva sensibilidad ya no en lo visual,
sino en la melodía, en la sonoridad de las palabras y las imágenes como desarrollaremos
después.
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